Urticaria

 

Urticaria

andan diciendo 1Eso les provocó a los kirchneristas la convocatoria de #Ni una menos. Los argumentos fueron variando a medida que se acercaba el día. El coro de aduladores del gobierno y los propios funcionarios parecían mareados. Aníbal Fernández, conocido protector de redes de trata, se sacaba la foto para Facebook, como un “ciudadano común” les gusta decir a los funcionarios cuando quieren hacer creer que ellos no tienen ninguna responsabilidad. La presidenta, muda por cadena nacional. Por abajo, la primera reacción era decir que la convocatoria al 3 de junio era como la de Nisman, como la de Blumberg, como los cacerolazos de 2008, como el 8N… Para enlodar la convocatoria comparándola con todas las expresiones de la derecha más recalcitrante. Después pasaron al argumento de los medios. ¿Cómo vas a marchar con Tinelli? Los medios hegemónicos, los periodistas de la corpo son los responsables de los femicidios. Pero la convocatoria seguía creciendo. En los lugares de trabajo, en las escuelas, en las facultades, en los barrios, en las esquinas, todo el mundo hablaba del 3 de junio. Muchas se empezaron a organizar, querían prepararse para ir a la movilización en Congreso. No sólo se sacaban la foto para las redes sociales, hacían sus pancartas y sus carteles, se organizaban con una amiga, con las compañeras de laburo  o del colegio para ir: para una enorme cantidad esta era la primera marcha a la que iban a asistir en su vida. Así el kirchnerismo se vio obligado a aparecer apoyando la convocatoria. Pero por atrás presionaban a las convocantes del #Ni una menos para que mudaran la concentración a Tribunales. Habían encontrado un nuevo argumento, con el escándalo de Piombo, intentar que toda la responsabilidad por los femicidios se volcara sobre el poder judicial. Mientras tanto, las y los estudiantes en La Plata, junto al movimiento de mujeres hacían algo efectivo, echando a Piombo de la universidad.

Derrotados antes del 3, que crecía como bola de nieve cuesta abajo, los k decidieron acomodarse. Empezaron a decir que había que ir a Congreso, pero que ellos luego iban a marchar a Tribunales. No los siguió nadie. Intentaron apropiarse de la convocatoria, pero sobre todo ensayaron otro discurso para evitar que la gente ligara la situación de violencia y de femicidios con los 12 años de gobierno kirchnerista. Así, la batalla ideológica-política se desarrolló en dos frentes: responsabilizar a la justicia y los medios, por un lado y responsabilizar a la cultura. Notas y notas de los k poblaron el boletín oficial Página 12. Uno muy interesante, es el que publicó Sandra Russo, columnista de ese diario, panelista permanente de 6,7,8 y apologeta de Cristina Kirchner (sobre la que escribió “La Presidenta. Historia de una vida”).

No matarás, es el título del artículo. Ahí Sandra Russo explica que la costumbre de oprimir y matar mujeres viene de antaño y de lejos, con ejemplos como la costumbre china de deformar los pies de las mujeres o la costumbre africana de la ablación del clítoris. Russo festeja el grito de #Ni una menos que reverberó masivamente el 3 de junio. Y lo festeja porque, dice, esa nueva cultura puede ayudar para que todos nos hagamos cargo de que no está bien andar ejerciendo violencia sobre las mujeres.

Sandra se muestra sorprendida por la masividad de la convocatoria. “Nada nos hacía esperar, después de tanto tiempo de insistencia, que una convocatoria surgida de un grupo de periodistas y activistas de género iba a correr como un reguero prodigioso de buena voluntad entre hombres y mujeres, y que a la enorme mayoría de quienes escucharon y adhirieron a esa consigna la acompañara el buen tino de hacerla transversal y preservarla de debates pequeños, infinitesimales ante las voces que nos faltan porque yacen en su silencio prematuro y permanente, congeladas por un asesinato”. Sandra se alivia porque en la marcha no hubo “falsas puebladas” y demostró una sociedad con pilares democráticos. Lo que dice Sandra, que es lo que piensan los K, es que había que tirarle tierra a ese domingo cuando todo Monte Hermoso salió con furia a las calles indignado por un nuevo femicidio.  Finalmente, la periodista K intenta una explicación del origen del femicidio: este surge allí donde hay una sociedad machista, “como toda Latinoamérica”. Pero sobre todo el femicidio es un malentendido cultural que por suerte “como Nación hemos decidido condenar”.

 

No te harás cargo

Es el nuevo mandamiento K que propone Sandra Russo. Porque en ningún momento aclara que el gobierno al que tanto defiende hace negocios con varios de los gobiernos africanos que amparan en sus tierras a los movimientos que practican la ablación del clítoris. Jamás se la escuchó denunciar esto. Tampoco se la escuchó denunciar que Cristina se la pasó alabando a los gobiernos latinoamericanos como el de Daniel Ortega de Nicaragua, que no sólo no ha hecho nada por las mujeres, sino que prohibió hasta el aborto no punible para los casos de embarazos producto de violación. O que el kirchnerismo hizo campaña por el actual presidente ecuatoriano, Rafael Correa. El mismo que no tuvo ningún problema en decir que está en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, “porque la naturaleza debe tener algo de razón”. O que se horroriza porque, dice, el movimiento feminista pretende “que las mujeres parezcan hombres y los hombres parezcan mujeres”. 

Pero lo más pérfido del artículo es que detrás de la explicación sobre la cultura, Sandra quiere enterrar la responsabilidad del gobierno. “´Ni una menos´ es una aspiración o una exigencia o un grito que ya se puso en marcha en la Argentina. Nada nos hacía esperar, después de tanto tiempo de insistencia, que una convocatoria surgida de un grupo de periodistas y activistas de género iba a correr como un reguero prodigioso de buena voluntad entre hombres y mujeres, y que a la enorme mayoría de quienes escucharon y adhirieron a esa consigna la acompañara el buen tino de hacerla transversal y preservarla de debates pequeños, infinitesimales ante las voces que nos faltan porque yacen en su silencio prematuro y permanente, congeladas por un asesinato.” Si el kirchnerismo fuera un movimiento de los oprimidos que intenta una explicación sobre el patriarcado, podría caber un artículo como el que publica la escriba de Cristina. ¡Pero el kirchnerismo gobierna el país hace 12 años! Por eso resulta pérfida toda la explicación de Sandra Russo. Porque el “debate infinitesimal” que Sandra quiere eludir es la responsabilidad de un gobierno que gobierna hace doce años. La “falsa pueblada” a la que alude fue el levantamiento de la población de Monte Hermoso, indignada con la impunidad en el femicidio de Catherine. O las 7 mil personas que marcharon en Rufino, pueblo donde viven 20 mil, por justicia para Chiara, la joven de 14 años que fue el femicidio que rebasó el vaso. El documento leído en Congreso, elaborado por las convocantes de #Ni una menos, empezaba con una sentencia contundente. “En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014, cada 30.” Preguntamos: ¿quién gobernó la Argentina entre 2008 y 2014? ¿Magoya?

“´Ni una menos´ sólo puede ser el resultado de un trabajo de hormigas culturales que desparramen por la faz de la Tierra que a las mujeres se las ama o se las olvida o se les discute o se las seduce o se las evita, pero no se las mata. Es el “no matarás” cultural que tenemos que desarrollar juntos”.

Si los jueces liberan femicidas y les bajan la condena a los violadores y violentos. Si la policía no toma las denuncias que hacen las mujeres en esos agujeros patriarcales y clasistas que son las comisarías de la mujer. Si los fiscales miran para otro lado. Si el gobierno jamás pone un peso para construir refugios para mujeres en situación de violencia, ni promueve planes de empleo y de vivienda para que las mujeres puedan salir de las situaciones de violencia. Si la educación sexual es un verso que duerme en la biblioteca del ministerio de Educación, pero jamás se capacita a las y los docentes. Si la línea 144 no atiende a nadie hasta el 3 de junio. Si los funcionarios de casa de Gobierno le dicen a una víctima de violación que no pueden ayudar proveyendo de asistencia psicológica, ni de abogado penal gratuitamente. Si el consejo nacional de la mujer es una oficinita de dos x dos que jamás podría ayudar a todas las mujeres que lo necesitan porque no tiene presupuesto. Si asesinan a una mujer con el botón antipánico en la mano. Si la perimetral es un papel que el violento puede deshacer de un chasquido… Hay un Estado que con todos sus poderes (ejecutivo, judicial y legislativo) que educa. Educa en que hay impunidad para violar, pegar, quemar, asesinar mujeres. Esa es la responsabilidad que le cabe al gobierno K. El #Ni una menos no es el resultado del trabajo de insectos que no entienden nada y un día alguien les “asalta” la conciencia. Es el rugido de la población harta de tanta impunidad.

Al final de todo, Sandra y el kirchnerismo le echan la culpa a las mujeres que soportan la violencia pasivamente. Sandra dice estar preocupada de que el 3 de junio se diluya. Y propone seguir insistiendo. Las Rojas y las miles de mujeres y hombres que nos movilizamos el 3 de junio estamos ocupadas en organizarnos y ser cada vez más para salir a las calles, para apoyar a cada mujer que salga a luchar y enfrentar a la justicia patriarcal, para lograr condenas efectivas a violadores, violentos y femicidas. Para luchar todos los días por conquistar posiciones en el camino de la emancipación.