Un Encuentro masivo, a pesar de los intentos de vaciamiento


32 Encuentro Nacional de Mujeres – Chaco

 

Un Encuentro masivo, a pesar de los intentos de vaciamiento

 

El operativo para vaciar el Encuentro Nacional de Mujeres que empezó con la elección de Chaco como sede de este año, contó con un refuerzo adicional. Para sectores de la izquierda, centralmente el FIT, los votos valen más que los movimientos reales de lucha, y le sacaron el cuerpo. A pesar de esto, el Encuentro fue suficientemente grande para invadir una ciudad como Resistencia y alrededor de 20 mil mujeres marchamos en el cierre. A pesar también de la campaña de demonización de las mujeres que los sectores reaccionarios y misóginos ligados a la Iglesia católica habían tratado de instalar durante las semanas previas al Encuentro, la población de la ciudad recibió con amabilidad y simpatía a las que “invadimos” la ciudad, las calles, las plazas, las escuelas.
En el acto de apertura la comisión organizadora, hegemonizada por las kirchneristas del intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, y por el PCR, leyó un documento que correctamente comenzaba nombrando a Santiago Maldonado, pero que párrafo tras párrafo evitó pronunciarse por la responsabilidad que le cabe a la gendarmería y al gobierno de Macri en la desaparición forzada de Santiago. Y a pesar de nombrar varios de los casos más emblemáticos, como la desaparición de Mayra Benítez, bandera del movimiento de mujeres chaqueño, o el caso de la misionera Victoria Aguirre, todavía en juicio por la falsa acusación de haber sido partícipe del femicidio de su hijita Selene, el documento evitó señalar los problemas más gruesos que enfrentamos las mujeres en este país. Frente a un gobierno que no pone un peso para resolver ninguno de los problemas de violencia, ni para frenar la ola de femicidios, frente a un gobierno que con su política reaccionaria envalentona a los jueces retrógrados que, por ejemplo, hace pocos días volvieron a dejar libres a los proxenetas que desaparecieron a Marita Verón, frente a un gobierno que vacía los programas de salud sexual y reproductiva, mientras sigue subsidiando a la iglesia católica por millones de pesos al año, que no sólo mantiene la ilegalidad del aborto sino que además persigue a lxs profesionales de la salud que asisten abortos no punibles, el documento de la comisión organizadora solo se explayó sobre las dificultades de las mujeres originarias. Claro que en un contexto de ataque en particular al pueblo Mapuche, la reivindicación era correcta, pero al no desarrollar el conjunto de las situaciones que enfrentamos las mujeres, pareció un intento por diluir los reclamos del conjunto de las mujeres frente a los ataques del gobierno.
A pesar del intento de vaciamiento, la presencia de miles de pibas jóvenes que invadieron los talleres, demuestra que el movimiento de mujeres tiene perspectiva, apoyado sobre el Ni Una Menos y sobre la ola feminista en el mundo, se proyecta hacia el futuro y se proyecta porque queda claro que con un gobierno que ni siquiera está dispuesto a poner un peso para campañas públicas contra la violencia, ni para frenar los femicidios, y cuya reforma antieducativa con el Plan Maestro como punta de lanza se va a llevar puesta toda posibilidad de educación sexual en la escuela, va a plantear una y mil veces la necesidad de movilizarse y organizarse para enfrentarlo.

 

Ponerle el cuerpo a la politización del movimiento

Sabiendo que estaban todas las dificultades para que Chaco fuera un gran encuentro, Las Rojas tomamos una decisión: no íbamos a ser parte de las que le sacan el cuerpo a la lucha y la organización del movimiento. Nos negamos a vaciarlo. Así, construimos una delegación muy grande, desde todos los puntos del país, con muchas compañeras que ya habían participado otros años y con muchísimas compañeras que viajaron por primera vez. Participamos en los talleres más importantes, donde están los debates que cruzan al movimiento de mujeres para aportar nuestra perspectiva de organizar a las mujeres para ser parte de la resistencia al gobierno de Macri. Y llevamos, como todas las compañeras que participaron este año, el reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado, reclamo que se escuchó en todos los talleres. Con ese eje político participamos en todas las instancias, con nuestra batucada y banderas en el acto y en la marcha de cierre, con nuestras posiciones, fraternas pero claras, en todos los talleres.
En contraste llamó la atención la escasa participación de las demás corrientes de izquierda, del FIT en general, pero particularmente de Pan y Rosas que brilló por su absoluta ausencia (solo se las vio con una raquítica columna de unas 40 militantes en la marcha de cierre). Raro escucharlas repetir siempre que “organizan miles”, cuando colaboraron en vaciar el Encuentro de manera tan estruendosa. Pero más desastroso aún, porque adelgazaron las posiciones de la izquierda, en un marco de giro reaccionario y avance de la fragmentación y despolitización, combinado con un sector del kirchnerismo que solo fue al Encuentro a juntar votos para Cristina, y dejar para otro siglo la organización de la lucha. Era central apuntalar a este movimiento de mujeres que marcha a contramano de la situación reaccionaria.
Uno de los debates más importantes, alrededor de la posición abolicionista con la asamblea de talleres de trata y prostitución, demostró que por mucho dinero que manejen las posiciones “pro sexo” (que deberían sincerarse y llamarse pro explotación sexual), apoyadas por un sindicato, por subsidios internacionales y por la corporación mediática, no logran convocar más compañeras que las que ven la necesidad de luchar para que las mujeres y las trans puedan salir de la prostitución. Por abajo, entre las bases del movimiento crece la posición abolicionista, incluso entre compañeras que llegaron con dudas y recorrieron también los talleres de “trabajo sexual”. Clarísimo fue esto además en el taller de mujeres trans, travestis y transexuales, donde se plantearon entre los problemas centrales de demanda de trabajo genuino y garantía del cupo laboral, acceso a la salud, a la educación, a la vivienda y todas los reclamos para vivir una vida digna, fundamentalmente para salir del único destino que le propone el sistema capitalista patriarcal a la abrumadora mayoría, que es la violencia y la amenaza de muerte que significa pararse en la esquina.
Además de participar con fuerza en todas las instancias del Encuentro, Las Rojas realizamos una charla titulada “Feminismo contra el poder capitalista y patriarcal. Polémica con la teoría queer y el feminismo radical”, que fue un éxito de asistencia y que atrajo no solo a compañeras que viajaron con nosotras sino también a mujeres y trans que se acercaron a escuchar y debatir. Las Rojas luchamos siempre y en todas partes, por cada caso, en las fechas de la agenda de las mujeres y trans y también hacemos el esfuerzo de aportar en los debates que se están dando dentro del movimiento. Así frente a las posiciones que intentan fragmentar la lucha de dos sectores oprimidos hermanos, como somos las mujeres y las trans, hicimos un interesante intercambio sobre la necesaria unidad entre estos dos movimientos, por motivos políticos y estratégicos, pero también prácticos, para enfrentar los ataques a nuestras vidas y para ser parte de las y los que construimos todos los días por el camino de la emancipación.
La última maniobra de la comisión organizadora para seguir intentando vaciar esta instancia tan importante del movimiento de mujeres, fue la elección de Puerto Madryn como próxima sede para el 2018. A pesar de estos intentos, Las Rojas seguiremos firmes para aportarle masividad al movimiento, para que el Encuentro no sea vaciado y para seguir construyendo un movimiento de mujeres de lucha en las calles que enfrente al gobierno reaccionario de Macri, por los derechos de las mujeres y trans, junto al pueblo trabajador y el conjunto de los explotados y oprimidos.