Trata de mujeres: negocio capitalista modelo siglo XXI

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Trata de mujeres: negocio capitalista modelo siglo XXI

 

trata y policia

Mujeres secuestradas, golpeadas, drogadas y vendidas como mercancía sexual: uno de los negocios más lucrativos de los últimos años a nivel mundial. Esto es capitalismo siglo XXI. El tercer negocio, después del tráfico de armas y de drogas, es el secuestro de mujeres y niñas para las redes de prostitución, que mueve mundialmente 32 mil millones de dólares al año. Estas mafias incluyen proxenetas, policías, jueces, funcionarios de aduanas y otros funcionarios públicos que permiten que las mujeres y las niñas sean comerciadas para satisfacer un mercado que nunca disminuye: el del sexo por dinero. Más de 1 millón de niñas y niños son vendidos para ser explotados por medio de la pornografía, prostitución y turismo sexual. Cabarets, whiskerías, servicios de “acompañantes” y otros negocios “lícitos” esconden burdeles que son amparados por las autoridades recaudadoras de impuestos locales, provinciales y nacionales, por funcionarios policiales y judiciales. Cientos de mujeres son llevadas por la fuerza, atraídas por falsas promesas de trabajo lejos de su lugar de origen, o directamente secuestradas. Los relatos de las víctimas que han logrado escapar son escalofriantes. En el mes de abril una estudiante de la Facultad de Psicología de la U.B.A pudo evitar que la secuestraran cuando salía de estudiar, logrando golpear a los atacantes que la arrastraban de las piernas. A una joven paraguaya que había sido traída junto con su beba a Buenos Aires por un vecino, con la promesa de un trabajo en una “casa de familia”, le fue arrebatada su hijita y luego se la sometió a un encierro para quebrarla, probablemente para ser entregada a una de estas redes. Su tenaz resistencia, con la ayuda de una vecina, le permitieron escapar y luego de recorrer media provincia de Buenos Aires, encontrar a su hija. Pero son miles las mujeres desaparecidas de las que no se sabe su paradero exacto, como Marita Verón, secuestrada en Tucumán. Su madre, Susana Trimarco la busca incansablemente, y gracias a sus acciones ya han sido liberadas más de 140 mujeres, aunque esto sin ayuda de ninguna autoridad. Ella denuncia que es la misma policía la que avisa a los burdeles antes de que llegue la “justicia”.

 

El gobierno K es responsable

Estas redes son capaces de hacer pasar mujeres y niñas por las fronteras, capaces de trasladar personas de una provincia a otra (una de las víctimas que logró escapar comenta que pasó por 10 provincias argentinas), con circuitos que incluyen hacer desaparecer a una persona, retenerle su documento y conseguirle un documento falso. Cabarets vip y fiestas del poder (donde muchas veces son los propios políticos patronales y los jueces los que participan como prostituyentes). Todo esto da cuenta de que semejante poder sólo puede funcionar bajo amparo del Estado. Según la Organización Internacional de Migraciones, una de las pocas agencias que registran datos sobre la trata, en las investigaciones judiciales aparecen implicados “en forma recurrente, funcionarios públicos y políticos”. Un caso testigo de esto fue el de María Soledad Morales, quien murió en 1990 en una de estas fiestas organizada en Catamarca por parientes del entonces gobernador Saadi, el mismo que se abraza con su prima, Lucía Corpaccien, flamante gobernadora kirchnerista de esa provincia. La declaración del II Congreso Nacional del Interior contra la trata y el tráfico de personas realizad o en Villa María el 12 y 13 de mayo de 2011 señala que a pesar de haber rescatado más de 2000 personas “tan sólo 20 causas (aproximadamente) han obtenido sentencias condenatorias, con penas muy bajas y sin que, a la fecha, se haya conde nado a funcionario público alguno. La inadecuación de la Ley 26.364, sumada a la corrupción entre las fuerzas de seguridad, a la impotencia del Poder Judicial permite afirmar que los remedios judiciales no resultan oportunos, eficaces y eficientes en los casos de trata en la República Argentina”. La misma declaración señala que Jorge Omar Fernández y otros policías que trabajan en la División Trata de Personas de la Policía Federal han sido denunciados por su participación en ese mismo tipo de casos. Estos nefastos personajes todavía están en sus cargos. Son los funcionarios de Kristina los que amparan y reciben dádivas de esos mismos negocios.

 

Estado proxeneta

Con el uso y amparo de las redes de trata de mujeres para la prostitución el Estado capitalista y patriarcal refuerza su carácter proxeneta. Y es que este Estado cumple frente a las mujeres el papel de ocultar el patriarcado modelo siglo XXI: ocultar la opresión bajo el falso cuento de que las mujeres deciden su destino, sea de buena madre, esposa o prostituta. Pero en cualquier caso, se trata de satisfacer el deseo masculino y mantener a las mujeres enajenadas de su propio cuerpo y de su propia sexualidad. El Estado capitalista patriarcal no puede terminar entonces con las redes de trata y prostitución, porque es parte del problema. Para combatir a las redes de trata hace falta un movimiento de mujeres de lucha, capaz de escrachar a los funcionarios, policías, jueces y todos los cómplices de esas redes y luchar para que vayan todos presos, por el desmantelamiento de las redes de trata. Un movimiento de mujeres capaz de formar redes de protección mutua contra los ataques. Y hace falta también que sea un movimiento de mujeres feminista independiente, que no tenga compromisos con los funcionarios ni políticos que amparan y hacen uso de las redes de trata. En definitiva, que luche por un Estado que no esté al servicio de los negocios sino de la emancipación de todos los explotados. Que pueda luchar por la destrucción de este podrido sistema social capitalista y patriarcal para construir junto a la clase trabajadora nuevas relaciones sociales donde la sexualidad y el proyecto de vida de las personas no estén sometidos al deseo de otro ni sean un negocio, para que haya verdadera emancipación de las mujeres, por una sociedad sin explotación y sin opresión.

 

¡Las estamos buscando, las queremos con vida!

¡Desmantelamiento de las redes de trata y prostitución ya!