Dejan libre a La Manada de Chubut

📌 Dejan libre a La Manada de Chubut

SI NO HAY JUSTICIA, QUE NO HAYA PAZ


 

Por Tofi Mazú

En el día de ayer se dio a conocer el aberrante fallo del fiscal Rivarola de Rawson, que juzgaba la violación grupal a una joven de 16 años como «desahogo sexual», dándole a los violadores una pena excarcelable de 3 años. La bronca recorrió la provincia de Chubut y el país, a cinco años del primer Ni Una Menos.

Manada Chubut

La Manada de Chubut

Se trata de un caso del año 2012, cuyo juicio se inició en el 2018. La víctima, adolescente en ese entonces, había sido violada en una fiesta por cinco varones pertenecientes a las familias más poderosas de Rawson. Un detalle no menor, que nos recuerda a otros casos como el de Paulina Lebbos o María Soledad, en el que los padres ricos, influyentes y poderosos transan y arreglan por plata con jueces, fiscales y policías, la protección de sus parientes involucrados en actos de violencia patriarcal, femicidos y desapariciones de mujeres.

A diferencia de Paulina, la joven de Puerto Madryn no fue asesinada y pudo denunciar. El juicio se inició hace un año y medio y, en vísperas del quinto aniversario del 3J,  la Justicia patriarcal dejó en libertad a «La Manada de Chubut», bajándole la categoría de «abuso sexual con acceso carnal» a «abuso sexual simple»; alegando a su vez, que se trató de un «desahogo sexual». La sentidísima bronca que desató el fallo de Rivarola, a pesar de la cuarentena, se hizo sentir en las calles de Chubut, donde activistas, militantes y familiares de la víctima se movilizaron el 3J.

Chubut, una provincia castigada

No podemos hablar de este caso sin ponerlo en contexto. Chubut se encuentra desde hace años en una situación catastrófica para el pueblo trabajador. El gobernador Arcioni, famoso por estar a la cabeza del proyecto que busca instalar la megaminería contaminante en la provincia, continúa en plena cuarentena con su política de no pagarle sueldos a docentes, municipales y trabajadorxs de la salud. A todes les estatales se les adeudan los salarios de mayo y abril, mientras que a la mayoría siquiera se les pagó marzo. La misma provincia donde se juzgó a Abril, una médica, por haber practicado un aborto. Cabe destacar también el prontuario de Rivarola, quien fuera denunciado por espionaje a activistas del «no a la mina» y a miembros de la comunidad mapuche que militaban por la recuperación de su territorio. Las políticas antiobreras, machistas y derechistas de Arcioni y compañía tienen hoy un nuevo capítulo. Es innegable que esto se trata de un intento de profundizar la derechización de la provincia, aprovechándose de la cuarentena y de que la opinión pública está muy concentrada en la pandemia.

Sin embargo, Chubut no es el desierto, no es una isla donde Arcioni y Rivarola se pueden dar el lujo de ser reaccionarios, desconectados del resto de la Argentina. Si estos personajes pueden dar una pena excarcelable a cinco violadores, es porque la política del gobierno nacional se los permite.

De activistas a funcionarias cómplices

«Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor» (if you are neutral in situations of injustice you have chosen the side of the oppressor), rezan miles de carteles, paredes y muros de las redes sociales desde que el pueblo afroamericano se levantó contra Trump y el Estado racista de Estados Unidos. Retomando una consigna de las Panteras Negras, el feminismo y los movimientos anti-guerra de los años ’70, denuncian a todos los políticos, congresistas y funcionarios que no dicen esta «boca es mía», mientras la población negra y la juventud antirracista  de Estados Unidos se rebelan masivamente contra la violencia policial hacia negrxs e inmigrantes, que no exigen la renuncia de Trump, que se callan ante la brutalidad represiva y no toman una sola medida para que deje de haber ciudadanxs de primera y de segunda, incluso para recibir atención médica en el marco de la pandemia.

La «neutralidad» también existe en nuestro país, aunque de palabra se pinte de progre. Que cualquier hijx de vecinx sea neutral ante la violencia policial, la violencia patriarcal, el hambre es claramente un problema. Pero que la neutralidad, o inacción, provenga directamente de las funcionarias del Ministerio de la Mujer y la Diversidad, de las dirigentes políticas de un sector del feminismo que ahora se acomodan en las butacas del parlamento y en las oficinas de los ministerios, de las jóvenes referentes de una porción de la marea verde devenidas en legisladoras, ministras, secretarias, diputadas… es un cambio radical de bando.

El pasaje de activistas y militantes a funcionarias no es una cosa esquemática. Ellas llevaron a cabo una campaña electoral y ocuparon esos puestos presentando ante el movimiento feminista que ahora habría voceras de ese movimiento, defendiendo nuestros intereses en los distintos poderes del Estado. Ocurre que mientras el Estado sea burgués, no hay funcionaria bienintencionada que valga. Sin embargo, lo más curioso es que ni siquiera están aplicando su línea de «cambiar las cosas desde adentro», con la cual intervinieron en asambleas, debates electorales y programas de tv. No hay una sola de estas funcionarias cuestionando ni peleando políticamente, por ejemplo, por el presupuesto necesario para combatir la violencia. Para Elizabeth Gómez Alcorta, este hecho aberrante sólo amerita señalar que «falta capacitación» en el Poder Judicial. Ni rastro de la consigna de retrotraer el fallo y destituir a Rivarola y todos los jueces y funcionarios cómplices, lacras agentes del patriarcado capitalista.

¡Son parte del Estado y el gobierno! ¡Toman decisiones concretas respecto al presupuesto, a las políticas de Estado! Llevan años planteando que hacen falta sus tan mentadas «políticas públicas». Pero ahora, con feministas en distintos puestos del Estado… nos siguen sosteniendo «las redes feministas», tal cual rezaban el documento y las consignas que pregonaron este 3J. Mientras muere una mujer o persona LGTTBNB por día en el marco del recrudecimiento de la violencia machista en la cuarentena, salen a defender el pago de la deuda externa en nombre de todo el feminismo, a la par que destinan un presupuesto de miseria para enfrentar la violencia machista (23 pesos por mujer y cero por cada miembro del colectivo LGTTBNB). Como bien señalan lxs hermnxs negros en Estados Unidos, no existe la «neutralidad». Así como abandonaron las asambleas y las calles para mudarse al palacio, abandonaron la pelea contra la violencia machista, por el proyecto de ley de la Campaña, y hasta por sus reclamadas «políticas públicas». Su silencio no es más que complicidad, respecto al ajuste, respecto a la (in)Justicia, respecto a la violencia. Para colmo de males su «silencio» siquiera es silencio. Osan seguir pregonando que son militantes del feminismo, a pesar de no toman una sola medida ni como parte del gobierno ni como activistas para enfrentar esta situación y abriendo la boca sólo para llevar agua al molino de Fernández, del empresariado, del imperialismo y de los bonistas.

Mientras en el quinto aniversario del 3J las agrupaciones feministas de la izquierda salieron a las calles en Plaza de Mayo, junto a las compañeras de La Nirva en La Matanza, en Córdoba, La Plata, Rosario, Mar del Plata y en Chubut, se congregaba el activismo para repudiar la libertad de La Manada; 8 de estas «referentes» transmitían por facebook una reunión para convencer a la marea verde de que «desendeudadas nos queremos» (pagando dólar sobre dólar) y de que lo que hay que hacer es seguir tejiendo redes, porque ni con mil cargos públicos son capaces siquiera de garantizar que se realicen los abortos no punibles. No destinar presupuesto, no garantizar las ILEs, achacarle la responsabilidad de la violencia a «la sociedad» y la solución a cada unx de nosotrxs desde la individualidad para lavar de culpas al gobierno, le pese a quien le pese y le duela a quien le duela, no es más que haber elegido el bando del opresor: del Estado capitalista y patriarcal.

Los reaccionarios aprovechan la cuarentena para hacer pasar su agenda

 La pandemia del Covid-19 sacude al planeta. Algunos gobiernos, aunque ceden a la presión de los empresarios y las flexibilizan, decretaron cuarentenas a tiempo. Otros, como el de Trump o Bolsonaro, directamente prefieren arriesgar la vida de millones de trabajadorxs antes de «parar la economía». Aunque hay una línea divisoria entre los que le hacen caso a la OMS y los que rompen relaciones con ella, hay una cosa que los une: todos usan la pandemia y la necesaria reclusión en nuestras casas, para hacer pasar sus planes de ajuste o sus agendas reaccionarias. Lo vimos en Chile con el nombramiento de la fascista Santelices como ministra de Mujer. Lo vimos en Estados Unidos con el recrudecimiento de la violencia policial. Lo vimos en Brasil con la avanzada de los evangelistas en puestos del Estado. Lo vemos en la Argentina, con la tortura y violación de las y los miembros de una comunidad Qom, por parte de la Policía al grito de «indios infectados». Lo vemos cuando se aprovecha esta crisis para pagarle al FMI. Lo vemos, sin lugar a dudas, cuando se deja en libertad a La Manada de Chubut. Esto no lo decimos nosotras, lo dice directamente el fallo de Rivarola, cuando alega que no pudo haber juicio oral y público, sino un «juicio abreviado» por la situación sanitaria.

Utilizan la crisis sanitaria para que la balanza se incline de su lado, apoyándose en las limitaciones objetivas para movilizarnos masivamente y así asestar golpes contundentes sobre los movimientos y procesos progresivos, rebeliones y cuanto avispero se agite por abajo. Usan el miedo y la incertidumbre para pagar las deudas con el imperialismo mientras colapsa el sistema de salud y la violencia machista se transforma en una nueva pandemia. Nos quieren convencer de que debemos «dejar hacer», de que hay que «esperar». De que hay un «enemigo invisible» que ha de ser derrotado primero ¡Como si el Covid-19 no estuviera profundizando la crisis económica, las situaciones de violencia, el hambre, el desempleo, la precarización laboral!

«Si no hay justicia, que no haya paz»

Pero hay otra salida, una que intentamos esbozar en el 3J y que venimos impulsando desde el Nuevo MAS y Las Rojas desde el inicio de la cuarentena, con actividades de solidaridad, las primeras movilizaciones obreras y del movimiento feminista: no abandonar la calle y seguir movilizadxs, con todas las medidas de seguridad e higiene y distanciamiento social. Hay que exigir y lograr la destitución inmediata del fiscal Rivarola y del tribunal de la causa. Arcioni intenta despegarse pidiendo el “juicio político” al fiscal, pero con el pueblo de Chubut también exigimos Fuera Arcioni, mientras el conjunto del gobierno nacional sigue haciendo silencio sobre los ataques de ese gobernador. El «silencio», la «neutralidad», abandonar la lucha es regalarle el espacio a los reaccionarios, a los Trump y Bolsonaro, pero también a los Arcioni y los Capitanich, a los jueces y fiscales, a los empresarios y los bonistas.  Si se abandona la calle, si se cancelan y se posponen nuestros reclamos, permitiremos que, en tiempos que se venían avecinando más convulsos, los reaccionarios consigan inclinar la balanza a su favor. Como dicen lxs rebeldes afroamericanos: «si no hay justicia, que no haya paz». No queremos la paz de La Manada, la paz de Arcioni, la paz de Rivarola, la paz del FMI, la paz de los empresarios, la paz de Trump. Las Rojas somos feministas socialistas, construimos y defendemos un feminismo contra el poder y ante fallos aberrantes como el que dejó libre a La Manada llamamos a fortalecer nuestro bando: el de lxs oprimidxs.