Posporno. Reflexión de Patricia Antuña Yarza

Compartimos esta Reflexión de la compañera Patricia Antuña Yarza,

de la organización  feminista uruguaya S.A.N.T.A.S    

 

Pawla KuczynskiegoBueno, en realidad hay una diferencia entre la pornificación que hace Tinelli y la perfo de la UBA. Una de las dos no pretende combatir la opresión de las mujeres y la glamorización de su humillación. Eso quiere decir que una de las dos es mucho menos cretina que la otra, pero también que está muchísimo más confundida.

En el estado actual de cosas, en que la industria sexual es el segundo negocio más grande del mundo, después del narco, coger en público no es transgredir. Y mucho menos mostrar gente poniéndole cosas adentro a las mujeres. Nada hay más mainstream que la erotización de la sujeción de las mujeres. Nada hay más conforme al mercado y al patriarcado que el porno. Y no puede haber posporno porque hay porno, del mismo modo que no hay postcapitalismo ni postpatriarcado mientras siga habiendo capitalismo y patriarcado.

A la misma hora de la perfo, debe haber millones de hembras humanas siendo vendidas, alquiladas, traficadas, torturadas, manipuladas y presionadas para hacer prácticamente lo mismo que se hace en la perfo «empoderante». Recrear nuestra sumisión no empodera, da un «pegue» cortito, y muy barato, que se va muy rápido y que no nos ayuda a superar la realidad en lo más mínimo.

Transgresor sería contribuir a que las mujeres conozcan y experimenten su placer lo más alejado posible del estándar. Es decir, lo más libre posible. Lo más autónomamente posible. Que es exactamente lo contrario del porno, preporno y postporno.

Esto no significa que el enemigo del feminismo se reduce a estas performances, y menos cuando lo que más hay, son las otras, (las de Tinelli, las del porno «normal», las de todo), pero significa que tenemos que intentar recordar que el objetivo de cualquier feminismo debe ser tender a a liberación de las mujeres como clase, grupo, o categoría y ajustar nuestras prácticas de acuerdo a ese criterio.
Si a la larga (más allá de lo que «sienta» cada una) tiende más bien a la perpetuación de lo que creemos está mal, entonces no sirve.

Tampoco significa un juicio absoluto. Esta misma gente ha hecho otras cosas y probablemente haga otras más. ESTA merece un análisis serio. No es una crucifixión ni una hoguera. Es análisis político, y si no lo podemos hacer, tenemos un problema grave.

Por último, ese análisis político es nuestro. De las feministas. El análisis político (???) que pueda hacerse desde fuera del feminismo (es decir, desde personas o colectivos que no están dedicados a favorecer la liberación de las mujeres como grupo oprimido) no me interesa porque no tengo nada en común con personas o colectivos que no estén dedicados a eso. Así que esta reflexión no es universal. Con el indignado, la moralista, la persona sin conciencia feminista y el varón privilegiado no me interesa hablar de esto.

Agradecemos a Patricia. Visitá www.santasfeministas.com