Marginal convocatoria de los clericales

 

Marginal convocatoria de los clericales frente a la quinta de Olivos

 

Por Tofi Mazú

En la noche de ayer, los pro-aborto clandestino se dieron cita frente a la quinta de Olivos, con toda la parafernalia celeste, feto gigante incluido, y el himno a voz en cuello. Pero no superaron una magra concentración. Se congregaron para exigirle a Macri que no los “traicione” (!!!), lo culparon por “haber habilitado el debate” y le exigieron que de ser necesario, vete el proyecto de ley. Lo que estos pobres reaccionarios no saben (u ocultan, para sentirse mejor) es que el debate no lo habilitó el gobierno: el debate lo pusimos sobre la mesa las mujeres, que estamos hartas de morir en la clandestinidad, hartas de que el Estado, sus funcionarios y la Iglesia nos digan qué pasa con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, hartas de no poder decidir…

Luego de que conquistáramos la media sanción, la Iglesia Católica, los evangélicos, los derechistas de todo tipo, empezaron su contraofensiva. Cranearon una agenda de actividades (¡Bienvenidos a la militancia!) y se resguardaron en la composición reaccionaria del Senado, que recibió intervenciones como la de Albino con cara de piedra. En paralelo, los límites de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto, dejaron al movimiento de mujeres envuelto en una serie de actividades rutinarias, que no permitieron expresar hasta el final la mayoría social que hemos sabido ganar. Tal vez por eso, los fanáticos del feto se “jugaron” a convocar esta marcha, para luego chocarse contra la pared de la triste realidad: su gran hito en la batalla contra la legalización del aborto no superó cuantitativamente a ningún “martes verde” de las decenas que hemos hecho.

 “Señor presidente, solamente le pedimos que escuche el clamor del pueblo” suplicaba el coordinador de la llamada Marcha por la Vida, en plena convocatoria marginal. Y seguía lloriqueando, “siempre queda la posibilidad del veto”, “es una ley inmunda”. Claro, lo que les sucede a estos reaccionarios es que saben que el “clamor del pueblo” en verdad es la exigencia del derecho a decidir de las mujeres y que están indignados porque su gobierno (uno que representa todas sus convicciones e intereses) ha sido puesto entre las cuerdas por el movimiento de mujeres. En palabras de ellos, “él juró sobre los Santos Evangelios y debe defender la vida desde la concepción”. Macri, que gusta de vetar cuanta ley más o menos progresiva se proponga y de gobernar a fuerza de decretos, parecería ser un blanco fácil para estos sujetos que creen que “ningún parlamentario tiene mandato para ésto”. Ocurre que si las y los de abajo nos organizamos y obligamos a las instituciones del Estado a debatir y legislar en función de nuestras demandas, a estos patéticos sujetos no les cuadra ni la democracia burguesa que generalmente se dedica a darnos la espalda o, peor aún, a fallar, legislar y gobernar en nuestra contra.

A pesar de que los medios masivos, felpudos del gobierno reaccionario de Cambiemos, se han dedicado en el último mes a decir que la ley de interrupción voluntaria del embarazo no sería aprobada, los autodenominados “por- vida” se encargaron solitos de demostrar su propia marginalidad. El movimiento de mujeres, por su parte, está llamado a hacer historia y construir una vigila de masas que ponga las cosas en su lugar, dejando en claro cuál es la verdadera voluntad popular. Por eso, Las Rojas queremos afrontar la recta final de esta pelea con una gran campaña militante en esquinas neurálgicas de las distintas ciudades del país, en estaciones de tren y subte, interpelando a todas y todos los que defienden el proyecto de ley para que se movilicen el 8A. Es indispensable que cada pañuelo verde, cada posteo de Facebook a favor de la legalización del aborto, cada charla entre amigos y familia, cada indignación ante las barbaridades que los agentes de la Iglesia y la burguesía han repetido en el Senado se hagan presentes en la vigilia del miércoles próximo. El debate ya está ganado, ahora hace falta comprender hasta el final que sólo se va a aprobar la ley si todas y todos los que defendemos este elemental derecho lo demostramos pisando la calle. #QueSeaLey depende de nosotras.