Las mujeres avanzan contra la reacción

Continúa el debate por el aborto legal en plenario de comisiones

 

Las mujeres avanzan contra la reacción en las calles y en el recinto

 

Por Belén McClellan

“Hoy las mujeres
La voz alzamos
Chau Macri chau, Macri chau, Macri chau, chau, chau
Contra el Estado
Y el patriarcado
Queremos aborto legal”
(Adaptación de Bella Ciao por Las Rojas, 2018)

El 17 de abril el movimiento de mujeres se hizo presente, una vez más, sobre Avenida Rivadavia en la tercera jornada de la plenaria de comisiones que está debatiendo el aborto. Y como somos muchas las que queremos el derecho a decidir, volvimos a ser centenares de mujeres, principalmente jóvenes, agitando con nuestros cantos, nuestras banderas, nuestros bombos y nuestros pañuelos por la legalización.

En estas páginas hemos resaltado que el ingreso del debate de la interrupción voluntaria del embarazo al parlamento en nuestro país es subproducto de la lucha y organización masiva del Movimiento de Mujeres en las calles. Nunca estuvimos tan cerca de ganar el derecho al aborto legal en el hospital como ahora, por eso tenemos que seguir movilizadas para imponerlo.

Además, este hecho histórico (que le arrancamos a un gobierno reaccionario con más de medio gabinete del Opus Dei) ha dado lugar a un fenómeno extraordinario en el interior del recinto: mujeres de diferentes campos como la ciencia, el arte y la cultura, de peso social destacado, han desarrollado intervenciones con una solidez argumental brillante en favor del aborto libre, legal, seguro y gratuito en el hospital.

 

En todas partes las mujeres gritamos ¡Aborto legal ya!

A partir del 10 de abril, fecha en la que se iniciaron las audiencias de exposición dentro del recinto, las sucesivas intervenciones de quienes se pronuncian en contra de la clandestinidad del aborto y por una sexualidad libre, desbarataron los anquilosados argumentos de los conservadores anti-aborto.

Queremos repasar someramente algunas de dichas intervenciones en favor del aborto legal, para así extraer algunas conclusiones y tomar dimensión de lo que el Movimiento de Mujeres es hoy en nuestro país y en el mundo: un actor político de primer orden que se ubica en la vanguardia de la lucha por los derechos de las mayorías explotadas y oprimidas.

Durante la jornada del martes 10 de abril, voces como la de la socióloga doctorada Dora Barrancos sumaron firmeza y llevaron un paso más allá esta pelea cuando enunció “Me encuentro entre quienes defienden el aborto legal para afirmar el derecho al disfrute sexual separándolo absolutamente de la reproducción. Es un derecho humano elemental que tiene que sernos dado a las mujeres. (…) El sexo no embaraza a los hombres. Pero el embarazo sí cambia la vida de cuajo de una mujer desde el momento mismo del intercambio sexual, ya que basta situarse en la experiencia de cualquier mujer en edad de fecundar para comprender que el coito no puede liberarse de la sombra del embarazo aunque se tomen responsablemente todas las medidas”.

También, la escritora Claudia Piñeiro comentó que más de 200 escritoras argentinas se pronunciaron en favor del aborto legal. Su exposición se apoyó en la novela de John Irving “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”, y puso de manifiesto la hipocresía de una sociedad donde los ricos abortan en condiciones salubres, mientras las mujeres pobres están condenadas a la maternidad compulsiva, o a la clandestinidad de la interrupción del embarazo en condiciones completamente deplorables.

Durante la tercera jornada de debate, se destacó la intervención de la actriz Muriel Santa Ana, que relató su experiencia en una clínica clandestina donde se realizó un aborto, pero lejos de realizar un relato lastimoso, se centró en cuestionar la opresión que el sistema capitalista patriarcal ejerce sobre las mujeres: “Mías son mis decisiones, míos son mis deseos. Pero mi cuerpo, está visto, es un objeto político, sometido a tensiones ajenas a mí. El capitalismo, me pregunto, ¿qué mujer construye? Las mujeres no somos un frasco para que otros observen cómo germina en nosotros la continuidad de un sistema de crimen y exclusión”. La conclusión de la actriz fue completamente aguda, enfocada en la realidad que vivimos las mujeres, y absolutamente demoledora para con los pro-aborto clandestino: “Acá, por lo que he visto, no se trata de debatir sobre los límites de la vida y de la muerte, porque entonces tengo una pregunta para hacerles, sobre todo a aquellos que no han tomado posición: ¿qué significa para ustedes una mujer muerta? Acá se trata de aborto clandestino o aborto legal. El aborto existe, existió y existirá, legislen ustedes lo que legislen. Y sepan que si este proyecto fuera rechazado, llevarán de por vida sobre sus espaldas las muertas que produzca la industria del aborto clandestino”.

 

Los anti-mujeres, flojos de papeles

Los voceros pro-aborto clandestino son en su mayoría varones, y cuando no son algún ignoto de la UCA o de la Universidad Austral (diferentes ramas de la iglesia), son verdaderos monstruos de la historia de nuestro país, como Rodolfo Barra, ex juez de la CSJ y funcionario del menemismo que previamente había tenido cargos jerárquicos en la UBA durante la última dictadura cívico-militar.

Los conservadores están completamente por detrás del eje del debate: si aborto clandestino o aborto legal. Un resto fósil político que fue senador por 22 años como Eduardo Menem hizo otra vez referencia al obsoleto planteo de cuándo comienza la vida y osó “felicitar a las mujeres que sostienen el embarazo así corra riesgo su vida”, demostrando que la vida de las cientos de mujeres que mueren en la clandestinidad le importan un bledo.

Algunos usaron como argumentos testimonios de mujeres que atravesaron el aborto en la clandestinidad, y luego de contar sus terribles historias la conclusión de cualquier persona sensible que las haya escuchado, es que todo habría sido menos traumático si el aborto fuera legal.

 

Es momento de hacer historia, y la estamos haciendo

Un análisis preliminar sobre lo que estamos viviendo nos deja una certeza: en argentina somos cada vez más las y los que consideramos insostenible la ilegalidad del aborto. Y nos estamos moviendo en diferentes lugares para conseguir el derecho sobre el propio cuerpo.

Los jóvenes secundarios están en plena rebelión contra de los dogmas de la educación confesional como en la escuela católica de Mármol. Cuando los directivos de dicho establecimiento osaron impartir la idea de que el problema de los abusos sería el largo de una pollera, los alumnos respondieron con una protesta para repudiar ese nivel de atraso y en favor de la legalización del aborto. Las nuevas generaciones están hartas de que les digan cómo vestirse, qué hacer o qué no hacer. Las nuevas generaciones quieren tener pleno derecho a decidir sobre sus cuerpos.

El movimiento de mujeres está haciendo historia, y lleva la discusión un paso más adelante, porque junto con esta juventud activista puso sobre la mesa el problema de una sexualidad completamente regimentada que se desarrolla a la sombra de la maternidad compulsiva que impone el estado al mantener la ilegalidad de la interrupción voluntaria del embarazo.

La cueva de ratas que es el parlamento, gracias a la fuerza imparable de un movimiento que no para de crecer y de activar, hoy es eco de un cuestionamiento global a las condiciones de sumisión que vivimos las mujeres.

Es menester seguir en este camino de lucha intransigente en las calles para arrancarle a Macri y al parlamento el aborto legal, seguro y gratuito en el hospital y así transformar la vida de todas las mujeres en nuestro país. Tenemos que empaparnos de la experiencia que nos deja ser parte de este momento histórico para conquistar el derecho a decidir sobre el propio cuerpo en el camino de lograr la emancipación total de las mujeres y de toda la humanidad. Emancipación que sólo es posible poniendo en jaque, como bien dijo Muriel, “este sistema de crimen y exclusión”.