Las mil piezas de la diversidad

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Las mil piezas de la diversidad

 

El 28 de junio de 1969 la policía irrumpía en el bar Stonewall (Nueva York). Una redada más para humillar y golpear “desviados”. Para la lucha de los derechos sexuales, se convirtió en el Día del Orgullo, símbolo de la rebelión contra la opresión hacia las minorías. Stonewall fue parte de un movimiento mayor, de la insurgencia del Mayo Francés, la lucha contra la guerra de Vietnam y por supuesto del ascenso del movimiento feminista en todo el mundo.

A partir de allí una de las banderas del movimiento fue la del reconocimiento de la diversidad sexual: la lucha contra la opresión de la moral burguesa que impone una sexualidad de molde para todos los seres humanos. Se luchaba contra la sagrada institución familiar que impone una sexualidad opresiva al servicio del sometimiento, al servicio de la maternidad obligatoria, que provoca muertes como la de Ana María Acevedo hace un año, o la cárcel para Romina Tejerina. Una de las formas de sostener a la familia “normal”, que mantiene a la mitad de la humanidad en la esclavitud para beneficio del capitalismo patriarcal, es santificar la unión obligatoria entre un hombre y una mujer (para la procreación). El movimiento proponía luchar por la libertad sexual, para decidir sin condicionamientos con quién y con cuántos queremos acostarnos. Es por eso que el aliado natural de las minorías es el movimiento de mujeres.

Hoy dentro del movimiento de mujeres hay sectores que quieren evitar toda acción común con el movimiento LGTTBI bajo la excusa de que muchos de ellos no son mujeres. Esas posturas avalan y sostienen uno de los aspectos más aberrantes de la opresión patriarcal. Desde Las Rojas sostenemos que el movimiento de mujeres debe levantar el reclamo de terminar con toda opresión sobre las minorías sexuales y creemos que las minorías son nuestros aliados en la pelea contra el capitalismo patriarcal.

El sistema ha sido muy hábil para reciclar demandas y convertirlas en esterilidades a su servicio. La diversidad se ha convertido en uno de esos rompecabezas de 1000 piezas, que nunca se terminan. La diversidad se multiplica al infinito. Y así nunca nada nos une. No tenemos nada en común, no tenemos lucha en común. El primo hermano de las feministas que no se quieren juntar con las minorías son los sectores del movimiento LGTTBI que en nombre de la pura diversidad reniegan del movimiento de mujeres.

El INADI kirchnerista de María José Lubertino ha entendido muy bien el nuevo juego de la singularidad: mientras menos gente pertenezca a la categoría en cuestión… Mejor.

Sin embargo, debemos decir que lejos de estar en la senda de solucionar nuestros reclamos, el INADI no es más que una mascarada para coptar al movimiento porque mientras esparce la ideología del “cuantos menos seamos, mejor”, compra voluntades con subsidios, ayudas y subvenciones. Cual Luisa Delfino primero “escucha” los reclamos, luego le imprime un volante de colores al oprimido en cuestión, lo manda a no juntarse con ningún otro oprimido para no perder su “singularidad” y sobre todo a guardar su antigua rebeldía en el cajón de los recuerdos.  

Así es como el sistema y la ideología del rompecabezas trabajan para evitar que las minorías nos unamos con el movimiento de mujeres para luchar por nuestras reivindicaciones, para frenar el genocidio del aborto clandestino o para liberar a Romina Tejerina. Porque intenta evitar de una y mil formas que el movimiento LGTTBI enfrente el conjunto de las opresiones, intentan instrumentalizarlo para evitar todo cuestionamiento al capitalismo patriarcal.

 

Desde Las Rojas, confluyendo con distintas agrupaciones y activistas del Encuentro de Mujeres Lesbianas, Bisexuales y Trans (Rosario, mayo de 2008)   llamamos retomar la tradición de Stonewall de la lucha callejera y de enfrentamiento con el Estado y sus instituciones, porque están al servicio de la opresión. La única manera de enfrentar la opresión que sufrimos es en primer lugar siendo independientes de todo gobierno o institución que quiera comprarnos. Y para construir un verdadero movimiento LGTTBI de lucha contra la opresión debemos unir nuestra lucha a la del movimiento de mujeres, contra la familia patriarcal capitalista.

 

Después del encuentro de Rosario llamamos a trabajar por una Jornada del Orgullo LGTTBI el próximo 28 de junio.

 

Como en Stonewall: ¡Salir del armario y tomar las calles!

Por un movimiento LGTTBI independiente, feminista y de lucha contra la opresión capitalista y patriarcal.

 

 

Recuadro Romina:

A cinco años de la detención de Romina Tejerina, repudiamos a la Suprema Corte kirchnerista que la condenó doblemente y exigimos su libertad inmediata.

 

 

Recuadro vení con las rojas al encuentro.

Por un feminismo comprometido con la lucha de la clase obrera

 

Viva la lucha por la exprop. Definit. De zanon

 

Cárcel a los responsables politicos y materiales del asesinato de C. Fuentealba

 

Basta de esclavitud laboral y turnos continuos. Domingos sin explotacion

Viva la lucha de las obreras y obreros de Fate y Terrabusi.