Por el derecho al aborto y la nulidad de la condena a Belén

Para llevar a todas partes la pelea por el derecho al aborto y la nulidad de la

condena a Belén

 

“El aborto libre y gratuito no es nuestra única plataforma de lucha. Esta demanda es simplemente una exigencia elemental. Si no se la toma en cuenta, el combate político no puede ni siquiera comenzar. Recuperar, reintegrar nuestro propio cuerpo constituye para nosotras, las mujeres, una necesidad vital. De frente a la Historia nuestra situación es bastante singular: en una sociedad moderna, como la nuestra, somos seres humanos a quienes se les prohíbe disponer de sus cuerpos. Una situación que en el pasado sólo los esclavos han conocido”.

Simone De Beauvoir

 

La prohibición del aborto por parte del “honorable” parlamento y de todas las instituciones del Estado, comparte con la violencia, las violaciones, los femicidios, la misma fuente: la concepción patriarcal y capitalista de que el cuerpo de las mujeres no debe ser propiedad de las mujeres.

Sin embargo, a pesar de la prohibición, a pesar de todos los intentos por domesticar el cuerpo y la subjetividad de las mujeres, la realidad ¡que no le hace caso al dictado parlamentario! demuestra todos los días que las mujeres igual interrumpen embarazos. Si una mujer decide interrumpir un embarazo no deseado, si tiene el dinero para pagarlo, puede hacerlo, y si nadie se entera, la vida social transcurre sin alteraciones, no sobreviene el apocalipsis, no se desatan tragedias. Mientras se ocupan de mantener la ilegalidad del aborto en nombre de los niños, a esos “honorables” parlamentarios luego no les parece digno de prohibición ni sanción la situación de niñas y niños maltratados, abusados, hambrientos, abandonados y sin techo, niños y niñas sin acceso a la educación y a la salud. Tampoco les resulta digno de su atención a esos prohombres de la  nación, la tragedia de las cientos de mujeres que mueren al año por abortos clandestinos mal realizados, de las mujeres pobres que no cuentan con los recursos para una clínica clandestina de calidad.

Las Rojas declaramos nuestra plataforma de lucha: preocupadas por la desocupación, la carestía, la falta de vivienda, los tarifazos y los magros salarios nos disponemos a unirnos con todos los que luchen para sancionar, enfrentar y derrotar a gobiernos y funcionarios que amparen tal estado de abandono y desprotección para las mayorías, que afectan particularmente la vida de los niños/as y ancianos/as.

Que ustedes, parlamentarios y gobernantes, se promulguen dueños de una parte de nuestro cuerpo, que pretendan decidir por nosotras cuándo debemos tener hijos y cuándo no ¡nada tiene que ver con la vida misma! sino, empiecen por garantizar salario, educación, salud y vivienda para todos, a expensas de los bolsillos de los grandes patrones del campo, la industria y la bolsa y ¡reviertan los miles y miles de despidos, que se llevaron puestas incluso a mujeres embarazadas! ¡Reviertan los tarifazos que esquilman los bolsillos de la población trabajadora!

La expropiación por parte del Estado, de nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo solo obedece a la necesidad de las clases dominantes de mantener a la mitad de la humanidad sometida. Porque someter nuestro cuerpo es someternos enteras. Si no nos reconocen la decisión sobre la maternidad…tampoco nos reconocen el derecho a elegir nuestro destino, ¡y luego se hacen los sorprendidos cuando un femicida prende fuego a la mujer que decide separarse y emprender otro camino!

En los países semicoloniales como el nuestro, la maternidad no puede ser una elección, debe ser un destino, precisamente porque les reporta a las clases dominantes enormes ventajas. Entre otras cosas, nos expone a las mujeres a aceptar los trabajos más precarios y peor pagos. Y el hecho de que somos o vamos a ser madres permite que se nos excluya del mercado laboral sin grandes conflictos: el gobierno niega el aumento de la desocupación, nadie mide la desocupación en general y menos que menos la desocupación que afecta a las mujeres. El tener muchos hijos en la familia le da otra ventaja importante a los patrones: lo pensamos dos veces antes de salir a la lucha si tenemos muchos hijos que mantener.

El derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, es el comienzo (y muy elemental, por cierto) del camino para la emancipación, para empezar a cambiar esa suerte que compartimos con los esclavos de antaño. La sociedad capitalista patriarcal asigna a las mujeres el rol de madres, de cuidadoras, de sostenedoras. Los ricos y poderosos usufructúan ese rol al servicio de aumentar sus ganancias: que el trabajador tenga una mujer que limpie, cocine, y cuide a los hijos no solo mantiene a esa mujer alejada del resto de las mujeres, sino que le abarata la manutención al patrón. Si una mujer estudia y trabaja, pueden venir las exigencias de guarderías, puede sumarse a los reclamos salariales, pueden transformar una mitad “invisible” en un gran contingente de lucha contra esta sociedad de injusticias.

 

¡Por eso castigan con tanta saña la desobediencia!

Los 8 años de condena que le dieron a Belén en Tucumán es una sanción para ella y para todas. La sola insinuación de que se hubiera hecho un aborto, pone en cuestión quién decide sobre el cuerpo de las mujeres. Si se confirma la sentencia y Belén cumple condena es un eslabón más en la cadena de opresión de todas las mujeres. Porque no solo el aborto seguirá siendo clandestino y se seguirá llevando la vida de muchas, sino que el peligro va a aumentar, por el miedo de las mujeres a presentarse en un hospital público y quedar presas. Si hoy tenemos un triunfo y conquistamos que Belén esté libre es porque el movimiento de mujeres salió a las calles. Y no porque los honorables parlamentarios hayan movido un dedo. Porque para esos parlamentarios y gobernantes que se llenan la boca con el sufrimiento que no viven, la vida de Belén no vale nada, la vida de las mujeres no vale nada.

El gobierno de Macri, guardián reaccionario del orden capitalista patriarcal, ya nos declaró la guerra encarcelando a Belén en Tucumán, secundado por el gobernador tucumano del FPV, Juan Manzur. Por si queda alguna duda, Macri nombró ministro de Salud a Jorge Lemus, reconocido miembro del Opus Dei, que no tardó ni un minuto en desmantelar el programa de salud sexual y reproductiva. Lemus había sido ministro de Salud de la Ciudad. Cuando salió el fallo de la Corte de 2012, garantizando la no intromisión de la justicia en los abortos no punibles, Lemus intentó imponer un protocolo de aborto no punible muy reaccionario. Ese protocolo no entró en vigencia, por la presión del movimiento de mujeres. Pero ahora asumido Lemus a nivel nacional, la justicia porteña se sintió respaldada para tirar abajo la cautelar y poner en vigencia el antiguo protocolo que solo pone trabas para el acceso a los  no punibles.

Y para rematar, las declaraciones de la no menos reaccionaria gobernadora Vidal, ratificando que el gobierno es enemigo del derecho al aborto, le tiró la pelota al parlamento. ¡Otra vez esa cueva de reaccionarios que se la pasan debatiendo, en lugar de impedir que sigan los despidos!

Las Rojas declaramos nuestra plataforma de lucha ¡exigimos el derecho a decidir nuestro destino, empezando por decidir sobre nuestros propios cuerpos! Por eso luchamos siempre y en todas partes para lograr que se apruebe la ley de derecho al aborto seguro y gratuito en el hospital.

Es necesario extender la lucha del movimiento de mujeres, es necesario proclamar ante los y las estudiantes, trabajadores y la población todos nuestros reclamos. Y hace falta para esto un movimiento de mujeres que sea independiente y de lucha. No solo para salir en las fechas emblemáticas del movimiento, sino para llevar adelante en todas partes y en las calles la pelea. Organizate con Las Rojas para llevar a todas partes la campaña por la nulidad de la condena a Belén y por el derecho al aborto.

 

Nulidad de la condena a Belén

¡Aborto legal ya!

Por un movimiento de mujeres independiente y de lucha en las calles

Por la unidad en la lucha con todos los sectores que enfrenten el ajuste, los tarifazos y los despidos