Juicio de Alika. La sentencia

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Un fallo histórico, arrancado con la lucha de Alika y del

movimiento de mujeres

 

Por Marina Hidalgo Robles

 

alika kinan marina hidalgo roblesUshuaia, 30/11/16.  Alika es la primera víctima que querella contra sus explotadores, y también contra el Estado. En poco tiempo logró convertirse en una luchadora, para conseguir justicia por su historia, pero también para pelear por todas las mujeres que hoy no pueden alzar su voz. Como dijo muchas veces, esta lucha no es por ella sino por todas. Por eso sostuvo su demanda al Estado (aun cuando le ofrecieron arreglar por plata) para dejar bien en claro que las víctimas sí denuncian, y que el Estado es responsable de la explotación sexual de tantas mujeres.

 Ph: Micaela Cantero

 

La sentencia

El juicio oral duró apenas 6 días, donde se plantearon infinidad de pruebas y declaraciones que no dejaron lugar a duda sobre lo que ocurría en el Sheik: mujeres eran tratadas y explotadas sexualmente, y los proxenetas se llenaban los bolsillos por ese terrible negocio. Tampoco se dejó lugar a la duda en relación a la responsabilidad del Estado en garantizar que las redes funcionen, y en llevarse una parte de ese negocio millonario.

El miércoles 30 se dio a conocer la sentencia: 7 años de cárcel para Pedro Montoya y una multa de $70 mil, responsable del delito de trata con fines de explotación sexual; 3 años y una multa de $30 mil para Ivana García como partícipe secundaria; y 3 años para Lucy Campos Alberca también como partícipe necesaria. También se responsabilizó al gobierno municipal a quien se le imputó una ‘reparación económica’ de $780 mil para Alika.

La sentencia expresa un logro muy importante por haber condenado a los proxenetas del Sheik, y también por haber dejado expresada la responsabilidad estatal, a través de la reglamentación de la explotación sexual. Este logro se da a pesar del avance del reglamentarismo a nivel internacional, y en el marco de una justicia patriarcal que ya no nos asombra con sus fallos en favor de proxenetas y violentos; es en este contexto en el que hay que poder hacer un balance de este juicio histórico.

Lo primero que hay que decir es que la sentencia es lo que es gracias a la lucha de Alika y de las mujeres y organizaciones que tomamos su bandera y la hicimos propia; esta condena no hubiera ni existido si la justicia patriarcal no hubiese tenido la presión de la lucha de Alika y del movimiento de mujeres, la presión de un paro histórico el último 19 de octubre y de miles y miles movilizadas y movilizados por la violencia contra las mujeres. El propio proxeneta Montoya declaró que ésta es la tercera vez que lo imputan por el delito de Trata de Personas; claro, lo decía para querer probar que ya se lo había investigado y no se había podido probar ningún delito. Pero lo que queda claro es que si antes no se consiguió ninguna sentencia y en este caso sí, se explica por la lucha que se desarrolló a partir de esta tercera denuncia.

El prontuario de los fallos de la justicia patriarcal es también muy esclarecedor en este sentido. En primer lugar hay que referirse al emblemático caso de Marita Verón. La búsqueda de justicia por su desaparición se la puso al hombro su madre Susana Trimarco. Fue ella quien se dedicó años enteros de su vida a investigar el paradero de su hija, siguiendo la pista de una red de explotación sexual que funcionaba en todo el país. Así logró mostrar la responsabilidad de 12 proxenetas y tratantes involucrados en esa red, llevándolos a un juicio importantísimo en el año 2012. Aún con todas las pruebas aportadas, el tribunal absolvió a todos los imputados, generando un escándalo nacional ¡que inundó las calles! Pero la justicia patriarcal siguió firme en su curso: finalmente todos los secuestradores de Marita quedaron en libertad.

En el año 2010 la justicia condenó a tan sólo 4 años de cárcel a Roberto Sander, un proxeneta de Villaguay, Entre Ríos. Sander fue llevado a juicio por el secuestro de una menor de 18 años en Formosa, a la que llevó al prostíbulo “Las mil y una noches” en Villaguay, y a la que mantuvo en la prostitución bajo amenaza de muerte. Todo esto fue probado en el juicio. Y a Sander lo condenaron… a ¡solo 4 años!

Esta misma justica patriarcal que ha condenado a Belén por un aborto espontáneo en Tucumán, a Yamila por un parto que se adelantó, en Rosario, o a Victoria Aguirre de Misiones, porque su ex pareja asesinó a su hija. No queda lugar a dudas que la justicia es la encargada de garantizarle impunidad a tratantes, proxenetas y violentos, mientras persigue a las mujeres.

En este sentido haber conseguida una pena para los tres imputados y que se marque la responsabilidad del Estado en la explotación sexual de estas mujeres, es realmente un logro de la lucha. Sin la lucha que enarboló Alika, difícilmente se hubiera conseguida una condena.

 

La prostitución es explotación sexual y el Estado es responsable

Pero no solo se arrancó una condena contra los proxenetas. Se lo hizo en un caso donde el delito de trata no estaba asociado al secuestro o al encierro físico, y esto es algo muy importante. Desde las posiciones reglamentaristas se ha logrado instalar que la idea de que la trata de personas solo existe en la medida en que haya un secuestro, un encierro forzado. De esta manera se construye la idea que existen dos formas de prostitución; una forzada, ligada a la trata y otra que al no ser forzada físicamente, sería de alguna manera voluntaria. Este argumento se esgrimió en más de una oportunidad durante el juicio, queriendo demostrar que las mujeres que estaban en el Sheik, al no estar encerradas físicamente, se encontraban ahí por su propia voluntad.

En este punto, que se haya conseguido una condena por el delito de Trata es un avance muy importante, en tanto se refuerza la idea que venimos sosteniendo que los mecanismos de sometimiento de las mujeres exceden la violencia física (aunque siempre está presente) y son mucho más difíciles de desandar. No existen condenas de este tipo, y mucho menos en casos donde las mujeres no estaban “secuestradas” físicamente.

Todos estos elementos son de suma importancia para poder entender la profundidad de esta experiencia; la lucha de Alika y del movimiento de mujeres y la condena del juicio. Pero hay algo que es realmente novedoso: la sentencia incluyó la responsabilidad del Estado en la Trata de Personas con fines de explotación sexual. Esta responsabilidad se explica por la reglamentación del funcionamiento de los prostíbulos vía las ordenanzas municipales que habilitaban los ‘Club nocturnos’ y que exigían controles ginecológicos para las mujeres que eran explotadas en esos lugares. Es decir, que había una normativa municipal que garantizaba que el proxenetismo (y la consecuente trata) tuviera un manto de legalidad para someter a las mujeres y así obtener enormes ganancias.

Al Estado municipal se le impuso pagarle a Alika $780 mil, en concepto de ‘Daños y Perjuicios’, dando lugar a la demanda civil presentada por ella, por haber permitido su explotación. Esto es algo realmente histórico. En medio de una avanzada de la reglamentación estatal a nivel internacional, y cuando los discursos que buscan legislar la explotación sexual tienen cada vez más cabida en ámbitos institucionales y académicos, financiados por los organismos del imperialismo, una sentencia donde se condene este accionar del Estado, es realmente progresivo.

Nos deja un escalón más arriba para seguir peleando contra el reglamentarismo que, como se demostró en este juicio, sólo beneficia al lucro de los proxenetas. No solo logramos demostrar que la legalización de la explotación trae aparejada más violencia contra las mujeres, también logramos que se condene lo que hace tanto tiempo venimos denunciando.

Quedamos en mejores condiciones para seguir luchando contra las legislaciones locales que habilitan de distintas maneras la explotación sexual; en club nocturnos, en zonas delimitadas (las llamadas zonas rojas), en departamentos privados. Todas modalidades distintas para sostener la misma forma de violencia contra las mujeres y trans.

¡Logramos arrancarle al Estado Proxeneta un fallo que va contra sus propios intereses!

Que la justicia sea patriarcal significa que este fallo histórico es producto de una enorme lucha de Alika y las mujeres que la acompañamos, de las docentes de Ushuaia que son las que sostuvieron esta lucha allí y del movimiento abolicionista en el Encuentro Nacional de Mujeres, llevando la campaña a todas partes y manifestando el apoyo a Alika también en las calles.

Y significa que también tenemos que seguir luchando para que la condena sea realmente efectiva e inmediata. Después de haber demostrado de manera sobrada que los proxenetas lucraban con la explotación de las mujeres que fueron encontradas en el Sheik, esa misma justicia que condenó a Montoya a 7 años de cárcel ¡lo deja en libertad hasta que la sentencia quede firme! Un tecnicismo que sólo beneficia a los proxenetas, y que expone a cualquier tipo de amedrentamiento por parte de sus explotadores a las mujeres que con mucha valentía se animaron a enfrentarlos. Hoy Alika tiene que estar custodiada permanentemente por el riesgo que corre al estar en la misma ciudad que sus explotadores, ¡mientras ellos se pasean tranquilos por el barrio!

Haber ganado este juicio es un enorme triunfo sobre el que nos tenemos que apoyar para seguir avanzando en conseguir cárcel efectiva para los proxenetas y sus cómplices y por el desmantelamiento de las redes de trata y explotación sexual!

¡Un abrazo enorme a esa luchadora extraordinaria que es Alika y ¡arriba la lucha contra la explotación sexual!