Juicio de Alika. Día 3

image_pdfimage_print

Juicio de Alika. Día 3

 

por Marina Hidalgo Robles

dia 3

Ushuaia. 9/11/16

La tercera jornada de este emblemático juicio arrancó bien temprano con la sala llena. A pesar de ser jornadas muy largas e intensas, por las declaraciones vertidas, Alika sigue acompañada y con fuerza.

Hoy prestaron declaración los gendarmes que fueron parte de las investigaciones previas al allanamiento, investigación que brindó las pruebas suficientes para considerar probable la comisión del delito de Trata de Personas con fines de explotación sexual, por el que se imputa a Montoya, García y Campor Alberca; y también la responsabilidad del estado municipal. Esta investigación constó de escuchas telefónicas, observaciones del local por adentro y por afuera, pedido de informes municipales y vigilancia de algunas personas.

Uno tras otro pasaron los testigos dando detalles del funcionamiento interno del Sheik. Sus declaraciones no hicieron más que confirmar lo que Alika contó el primer día del juicio.

De acuerdo con estos relatos se constató que los imputados contactaban a las mujeres de otras provincias o países garantizando su traslado y recibimiento. Les pagaban el pasaje, las buscaban en el aeropuerto y las alojaban en habitaciones contiguas a la sala principal del prostíbulo. Este pago era la primera deuda que las mujeres contraían con sus explotadores.

Relataron que las mujeres “llegaban con lo puesto”, dando cuenta de la situación de pobreza en la que se encontraban, situación que condicionaba su estadía en el prostíbulo. Algunas de ellas eran extranjeras y otras argentinas, pero todas eran de otros lugares, ninguna residía en Ushuaia. Esta situación de abuso también se manifestaba en el desprecio con que los proxenetas trataban a las mujeres: “es como un pescado, menos la cabeza sirve todo” así se refirieron en una conversación telefónica sobre una de las mujeres.

Pudieron determinar también que las mujeres debían acercarse a los varones para que estos consumieran bebidas y luego “ofrecerles un pase”. Las relaciones sexuales se mantenían fuera del local pero eran bien controladas por la encargada del lugar: a ella debían pagarle los prostituyentes, y era ella quien controlaba el tiempo que las mujeres estaban fuera, que en general era de una hora.

Se contó que las mujeres estaban con poca ropa, aunque era un lugar frío, que vivían en el lugar y que las habitaciones no estaban en condiciones de ser habitadas. A parte de vivir en ese lugar, las mujeres no tenían actividades de ocio o esparcimiento, ni relaciones sociales por fuera de lo que era el prostíbulo.
Estas declaraciones fueron muy contundentes para dar cuenta que en el Sheik se explotaba sexualmente a las mujeres.

Todas las mujeres contaban con libretas sanitarias otorgadas por la municipalidad, aunque en todo el período que duró la vigilancia no se vio nunca ninguna inspección de control. De las escuchas telefónicas se desprendió los vínculos que había entre los proxenetas Montoya y García con la intendencia de Ushuaia y de ciudades aledañas, lo que les garantizaba el funcionamiento seguro de sus prostíbulos.

En esta jornada también pudo declarar una testigo clave para la causa, una de las mujeres encontradas en el allanamiento. Esta declaración se dio en un marco de protección, es decir, sin público ni imputados, porque junto con Alika, fue una de las víctimas amenazada en los días previos a su declaración.  No fue suficiente para amedrentar a estas valientes mujeres que están dispuestas a ir hasta el final para encarcelar a sus explotadores.