Habla una trabajadora de Terrabusi

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Habla una trabajadora de Terrabusi

 

Palabras de Roxana, trabajadora despedida de Terrabusi Kraft en la charla “Hacia el Encuentro Nacional de Mujeres”, Universidad Nacional de Luján, 24/9/9.

Mi nombre es Roxana, soy una de las trabajadoras despedidas de la ex Terrabusi Kraft. Para nosotras esta lucha significa mucho porque los despidos fueron realmente injustos. Por eso todavía seguimos en la lucha. Les cuento cómo empezó. Con la pandemia de la gripe A nosotros pedíamos a los jefes y a la patronal que sanitizaran toda la planta, alcohol en gel y medidas de higiene. Todos saben que Kraft es una planta alimenticia, que se dedica a elaborar alimentos. Nosotros estamos en contacto directo con los alimentos y pensamos que eran medidas fáciles de tomar. Pedíamos licencias para las mujeres embarazadas, que ya las había dado el gobierno, pero la empresa no respetaba esto. Pedíamos el cierre del jardín maternal que funciona en la planta (ya las escuelas habían cerrado). Creo que las mujeres fuimos las que nos pusimos más al frente de la lucha, viendo el peligro que significaba esta pandemia. Y creo que lo que pedíamos eran medidas justas. Entonces, la medida de fuerza que tomamos fue decidida en asamblea general entre todos los trabajadores de los tres turnos. Se votó el paro total de la planta hasta que ellos cumplieran con las medidas que nosotros pedíamos. Al segundo día del paro el Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria, diciendo que nosotros teníamos que volver a nuestros puestos de trabajo, siempre y cuando la empresa cumpliera con las medidas de higiene. Pasó el feriado, pasó el fin de semana largo del 9 de julio y pensábamos que cuando volviéramos a la planta íbamos a encontrar todo higienizado. Cuando volvimos ya desde afuera se sentía el olor de la masa podrida que había quedado. No habían sanitizado nada. O sea que eran ellos los que no estaban cumpliendo con la conciliación obligatoria. Nuestra medida fue seguir con el paro al ver que ellos no cumplían. A raíz de eso después nos pusieron alcohol en gel y volvimos a trabajar. Y entonces empezaron a llegar las intimaciones, diciendo que el paro que hicimos fue ilegal, que no acatamos la conciliación obligatoria y luego llegaron los 164 telegramas de despido. Creo que las medidas que pedíamos en su momento fueron justas y todavía estamos en la lucha, ya hace 37 días. Los compañeros están adentro, resistiendo todo esto. Los compañeros no despedidos nos apoyan. Deciden todo en asamblea, por turno, todos los días. Luego de los despidos, el ministerio dio otra conciliación obligatoria que decía que los 164 despedidos tenían que ser reincorporados a sus puestos de trabajo, con tareas normales y habituales. ¿Qué es lo que hizo la empresa? Primero no acató. No nos dejaba entrar. Luego con una intimación del Ministerio de Trabajo, nos dejaron entrar, pero ¿qué hicieron?, aislaron a los compañeros despedidos en un sector de la planta, el quincho. Ponían a los compañeros ahí, hablándoles, pasándoles videos de pobreza, videos de higiene, toda clase de torturas psicológicas. Eran 8 horas de estar ahí y que te estén pasando esos videos… Entonces, se decidió otra vez el paro total de la planta. Luego de eso, durante la conciliación obligatoria, la empresa cierra las puertas. Según ellos dan un asueto para todos los trabajadores un día viernes, despiden a otro compañero más. Para nosotros fue un lock out patronal al cerrar la empresa durante la conciliación. Salimos todos los despedidos. Y el lunes, cuando queremos volver a nuestros puestos de trabajo, viene la represión. Creo que acá hay muchas mujeres y esto que yo les cuento para nosotras fue muy feo. Ver reprimir a las compañeras, que han recibido balazos de goma, que han sido baleadas por querer entrar a trabajar. ¿Qué tiene que ver la policía con un conflicto obrero? Mis compañeras tratando de entrar, un día de lluvia y ver a los policías entrar hasta el comedor a sacar a la gente. Los policías iban con los jefes atrás de ellos señalando a quiénes tenían que reprimir. No pudieron agarrar a muchos, gracias a la solidaridad de los no despedidos, que sacaron a la policía de adentro de la planta. La verdad hemos vivido momentos muy duros. Esto fue un día lunes y la conciliación terminaba el martes. Y ahí el ministerio dejó libradas a las partes. La empresa había hecho un pedido de desalojo violento para los chicos que estaban adentro de ese lock out. Pero los compañeros siguen peleando. Están día y noche, están adentro de la planta, duermen ahí, arriba de los cartones, se bañan ahí. A mí me agarró el despido con parte de enfermedad, estoy desde afuera ayudando a los compañeros, impulsando el fondo de lucha, que es de lo que no-sotros estamos viviendo ahora: ya hace un mes que no cobramos los sueldos. Para poner a los no despedidos en contra nuestro les pagaron media quincena, pero ellos nos apoyan en cada asamblea. Por suerte, por ahora no han podido quebrar esta lucha, la planta sigue parada y lo único que queremos es la reincorporación, volver a trabajar. Lo más importante es la permanencia en la planta. Hay muchas mujeres, muchas con hijos, que están adentro. Creo que los despidos fueron injustos, por eso no me bajo de esta lucha hasta que esto se solucione.

Al día siguiente de esta charla, el Ministerio de Trabajo, Daer y la patronal imperialista de Terrabusi Kraft firmaron un siniestro acuerdo que fue sellado con balas de goma, palos y la detención de más de 60 compañeros y compañeras. El desalojo fue heroicamente resistido por las y los trabajadores, junto a trabajadores de Fate, docentes y de otras comisiones internas y las organizaciones que nos solidarizamos con ellos. Desde Las Rojas reafirmamos nuestro compromiso con las compañeras y compañeros de Terrabusi, por la reincorporación definitiva de los 160 compañeros y su comisión interna.