Ellos se unen contra nuestros derechos

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Ellos se unen contra nuestros derechos

 

 fuera la iglesia de nuestros cuerposEl kirchnerismo y su “década ganada” se monta sobre hacer creer que las cosas que pasan son por poderes que le son ajenos. En el relato kirchnerista el gobierno no tiene nada que ver con que los salarios estén planchados por los techos salariales que impone, mientras no puede controlar la inflación que hace que las y los trabajadores seamos los que pagamos la crisis. En ese mismo relato el gobierno no tiene nada que ver con el asesinato de los qom, aunque sea el gobernador K Insfrán el de los acuerdos con los sojeros de la provincia para quitarles las tierras a los originarios. No es el gobierno el que tiene alguna responsabilidad con la destrucción del ambiente y de la vida de los pueblos de la Cordillera, aunque sea el gobernador K Gioja el que garantiza los privilegios de las megamineras.

La elección de Jorge Bergoglio como papa despertó una oleada clerical encabezada por la derecha recalcitrante y sorprendentemente también por sectores “progresistas”. Tanto que el gobierno nacional, por años enfrentado en las palabras con Bergoglio, pasó de una fría carta a viajar en pleno al Vaticano a rendir pleitesía al nuevo rostro de la medieval institución.

Apenas conocida la noticia, varios organismos de derechos humanos recordaron públicamente el turbio rol de Bergoglio como colaborador de la dictadura en la desaparición de dos miembros de su orden, Orlando Yorio y Francisco Jalics. Verbitsky y otros periodistas sacaron a la luz documentos (que recorrieron el mundo) y demostraban que, como mínimo, Bergoglio se había desentendido de ayudar a los familiares cuando los curas estaban desaparecidos. Los medios de la corpo fueron papistas de la primera hora. Los advenedizos medios oficialistas lograron hacer desaparecer la duda que se había instalado en todo el mundo. De la noche a la mañana ya nadie hablaba del oscuro pasado de Bergoglio. ¿Cómo ocurrió este milagro? Cristina lo hizo, cuando el gobierno se dio cuenta que le venía mejor aparecer del lado del nuevo papa. La iglesia católica está en una espiral de crisis, perdiendo fieles, cayendo abruptamente en su credibilidad, entre los escándalos de pedofilia y los escándalos de corrupción del banco del Vaticano. Cristina viajó al Vaticano, se acomodó el sombrerito, le cebó un mate al papa y sellaron la paz: el gobierno dejaba de ventilar feos recuerdos del pasado de Bergoglio; el gobierno conseguía que el papa no pisara suelo argentino antes de octubre para que la derecha no lo utilizara durante la campaña electoral.

La reconciliación pública de Cristina y Bergoglio echó un manto de neblinas sobre el movimiento de mujeres. Muchas compañeras sintieron que ahora sí está cerrada la posibilidad de que este gobierno dé un derecho tan elemental como el derecho al aborto.

Pero hagamos un poco de historia. Cristina siempre se opuso al derecho al aborto y siempre mantuvo la estratégica alianza del Estado con la Iglesia. En primer lugar, el Estado destina de su presupuesto alrededor de 2.500 millones de pesos anuales a la Iglesia. Parte del dinero va a “122 arzobispos y obispos, 1.600 seminaristas y 640 sacerdotes”. Estos no tienen cargas sociales, no pagan ganancias ni jubilación” [1] Pero el principal destino de las millonarias cifras es el financiamiento de la educación confesional, que además es un factor de desinversión de la educación pública. De eso, ni Cristina ni Néstor, en diez años de gobierno, modificaron nada. Una década ganada para la iglesia.

También el gobierno se ocupó de intentar contentar un reclamo muy sentido como es el de la educación sexual en las escuelas, con la Ley de Educación Sexual Integral en 2006. Pero la capacitación nunca llegó a las y los docentes. La educación sexual en la escuela pública no existe. ¿Dónde sí llegó la educación sexual? A las escuelas confesionales. Porque la ley tiene una trampita interesante. Su artículo 5 dice que los contenidos que se enseñan bajo el rótulo educación sexual los elabora cada “comunidad”. Con lo cual una “comunidad” puede enseñar que el preservativo no sirve para evitar el contagio de HIV, que la homosexualidad es una enfermedad, que las mujeres están hechas para ser madres y nada más.

 

La santa alianza contra el derecho al aborto

El gobierno K y la Iglesia mantienen un acuerdo estratégico contra el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Durante años no alcanzó con que Cristina se declarara una y otra vez católica y contraria al derecho al aborto para que muchas mujeres dejaran de creer que un día lo iba a dar. Pero el 1 de noviembre de 2011, teniendo mayoría absoluta en las dos cámaras, el kirchnerismo bloqueó en la comisión de legislación penal la posibilidad de que el Congreso pasara a debatir el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Ya un año antes la diputada evangélica Cynthia Hotton, ponía sus esperanzas en Cristina para que el proyecto no avanzara. “Confío en el liderazgo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y en su compromiso público de defender la vida desde la concepción”.[2] Cristina no la defraudó.

 

El movimiento de mujeres sale a las calles

La indignación popular por los escándalos de jueces emitiendo fallos en contra de que nenas abusadas y embarazadas productos de la violación , obligaron a la Corte Suprema a salir con un fallo en marzo de 2012 explicando que los requerimientos de abortos no punibles no necesitan de autorización judicial ni la intervención de ningún juez ni fiscal.

En octubre de 2012 un nuevo caso conmovió al país. Una joven mujer, embarazada producto de las múltiples violaciones cuando estaba secuestrada por una red de trata en el sur del país y había logrado escapar, solicitó la realización de un aborto no punible en el Hospital Ramos Mejía de la ciudad de Buenos Aires. Ni corto ni perezoso el PRO de Macri habilitó la intervención del cura del hospital y de una organización católica anti mujeres para que se evitara la interrupción del embarazo. La mujer, además de sufrir acoso por parte del capellán Llambías y un escrache en su propia casa, fue retenida en el hospital, incomunicada. La jueza Rustán de Estrada, reconocida miembro del Opus Dei, se ocupó de suspender la orden de practicar el no punible.

Fue la acción del movimiento de mujeres, en primer lugar de Las Rojas, que llegamos al lugar a echar a los católicos y exigir que se cumpliera con la decisión de la mujer, plantándonos frente al hospital y realizando escraches en la jefatura de gobierno, lo que permitió que esta mujer no sufriera una nueva violación de sus derechos.

El último escándalo lo protagonizó la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Córdoba, que declaró inconstitucional la aplicación de los abortos no punibles en los hospitales públicos. Y el gobierno Nacional sigue negándose no sólo a reglamentar los no punibles en todo el país, sino también a responder a un reclamo cada vez más creciente entre la población: que dejen de morir mujeres por abortos clandestinos mal realizados.

El 1 de noviembre de 2012, a un año de que Cristina dejara caer el proyecto de ley, miles y miles nos movilizamos a Plaza de Mayo, en la marcha más grande que se tenga memoria en el país por el derecho al aborto.

 

Por un movimiento de mujeres independiente y de lucha

Este es un año electoral y el gobierno intenta que las luchas de los oprimidos y explotados queden aplacadas y ocultas. Y justamente en un año tan político, donde están en discusión los grandes temas que recorren a la sociedad, el gobierno redobla su santa cruzada para callar a las mujeres, para que no haya mujeres movilizadas en las calles, para que los temas de la agenda de las mujeres no estén en la agenda política.

Por eso el gobernador sanjuanino José Luis Gioja quiere cambiar la fecha del ENM. Este encuentro estaba previsto para mediados de octubre, quince días antes de las elecciones parlamentarias en todo el país. Gioja, reconocido agente de la Barrick Gold y las megamineras y también reconocido misógino por haber organizado las movilizaciones contra el matrimonio igualitario, amenaza al movimiento de mujeres con no dar la infraestructura para que pueda funcionar el Encuentro si no se hace después de las elecciones. ¡Lo que no quiere el gobernador K es que miles de mujeres marchemos por nuestros derechos, y también contra las megamineras a quince días de las elecciones! La comisión organizadora del Encuentro de San Juan (hegemonizada por el PCR) entra en el doble operativo de Gioja: permitir que un gobernador k pueda mandar sobre las mujeres y vaciar el encuentro. El argumento de la comisión es que no habría escuelas para funcionar porque Gioja no las va a dar, que “sin escuelas no hay encuentro”. Nosotras decimos: ¡sin mujeres no hay encuentro!

Más que nunca en un año electoral la voz de las mujeres tiene que escucharse en todas partes, en los lugares de trabajo, en las escuelas y universidades, en los barrios… pero sobre todo se tiene que escuchar en las calles para que los derechos de las mujeres no sean barridos de la agenda política. Cuando Bergoglio dice que las mujeres no estamos hechas para hacer política, cuando Cristina se niega a dar el derecho al aborto, cuando el gobernador Gioja quiere mandar sobre el Encuentro Nacional de Mujeres, ¡la voz de las mujeres tiene que resonar en las calles de todo el país para pelear y conquistar todos nuestros derechos!

 

[1]http://www.laarena.com.ar/el_pais-el_dinero_publico_que_va_a_la_iglesia-50278-113.html

[2]http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/71821/diputados-avanza-con-la-despenalización-del-aborto-y-complica-a-cristina-.html