El siglo de las mujeres presidentas

image_pdfimage_print

El siglo de las mujeres presidentas

 

mujeres presidentas“Este es el siglo de las mujeres”, dijo Cristina de Kirchner, y les mandó la represión a las maestras en huelga. Bachelet (presidenta de Chile), además de reprimir brutalmente las movilizaciones de los estudiantes, amenaza con procesar a los padres de los menores de edad que cayeron presos en esas marchas. Qué decir de Condoleezza Rice, mujer y negra, al frente de una operación militar imperialista y racista que comete todas las violaciones a los derechos humanos que podamos imaginar, incluyendo mujeres torturadoras. Las mujeres del poder nos muestran todos los días que la “política de género” no significa nada si no empieza tomando partido por los explotados y oprimidos del mundo, si no se compromete con sus luchas, si no se dispone a dar una pelea política contra los Estados que dirigen la opresión.

Suponemos que a todas las mujeres con algo de conciencia social les revolvió el estómago ver a la madre de Marita Verón “premiada” por la Rice. Todas las organizaciones de mujeres, especialmente el Encuentro de la Mujer que hacemos todos los años, deberían pronunciarse acerca de esos “premios” que nos da el imperialismo, decir que en un sistema donde es “normal” bombardear pueblos enteros para quedarse con sus pozos de petróleo, también es “normal” que a las mujeres se las compre y se las venda como le sucedió a Marita y a las cien chicas que su madre rescató heroicamente arriesgando su vida.

Todo el tiempo el poder capitalista intenta engañar a sus víctimas para lavarse las manos de la sangre de sus crímenes. Acá en la Argentina lo sabemos muy bien. Después de robarnos la riqueza de nuestro país, arrojando a la miseria a millones de trabajadores, aparecieron las ONG europeas, de la ONU, del Banco Mundial, con su “trabajo de género”, a “enseñar a las mujeres cómo salir de la pobreza”. Pero cuando las trabajadoras y trabajadores intentan salir de la pobreza en serio luchando por aumento de salarios, el Estado los condena a muerte. Después del asesinato de Carlos Fuentealba, Kirchner se lamentó largamente de la actitud de Sobisch, pero la acción del gobierno nacional frente a la lucha docente fue enviar 300 gendarmes más a Santa Cruz, demostrando con absoluta claridad que en esta pelea Kirchner y Sobisch están en el mismo bando.

El movimiento de mujeres tiene que unirse para denunciar la complicidad del gobierno y la Iglesia en el genocidio del aborto clandestino. Para repudiar su represión, pero también sus “premios”, sus ONGs y sus leyes traicioneras. La mamá de Marita contó que las chicas que rescataba no querían declarar ante el juez, porque ese juez era cliente del prostíbulo donde las tenían esclavizadas. ¿Estos son los jueces que le van a dar la libertad a Romina Tejerina? ¿Estos son los diputados y senadores que van a votar leyes en favor de las mujeres?

Hay muchas excusas: que son los jueces y políticos del interior, que los funcionarios nacionales son distintos. María José Lubertino, titular del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, ex radical, ex frepasista, ahora kirchnerista) por ejemplo, opina que el problema de las redes de prostitución se soluciona convirtiéndolo en delito federal, para que pueda investigarlo la justicia federal y no quede en manos de jueces cómplices de las provincias. Pero no se puede tapar el sol con un dedo. ¿Cómo es que una mujer sola y sin recursos logró mucho más contra estas redes de lo que el Estado, con todos sus recursos, pudo lograr? (ver nota Otoño, Marita, Florencia…) No encontramos otra explicación que ésta: los funcionarios del gobierno, incluso los “progres”, están comprometidos en el sostenimiento del sistema. Sabemos que K de ninguna manera va a desmantelar las estructuras de poder de municipios, provincias, policía y justicia que necesita para gobernar, atacando sus repugnantes negocios, que sería la condición para destrabar las redes y encontrar a las mujeres. Este Estado, sostén de la esclavitud de las mujeres y de la masacre de trabajadores, es hoy el Estado K, el Estado que Kristina se dispone a gobernar.

El próximo Encuentro de Mujeres se realizará pocos días antes de las elecciones. El kirchnerismo va a caer con todo su aparato a hacer su campaña. Los gobiernos ya nos quisieron convencer en sus ONGs de que la pobreza no ocurre por la avidez de riquezas de la clase dominante, sino por falta de capacitación de los pobres, y que el camino de salida no es la lucha de clases, sino aprender a tejer pulóveres y venderlos en la feria. A eso le llaman “empoderamiento”. La misma idea aplica el feminismo kirchnerista para los problemas de género. El embarazo adolescente, el aborto clandestino, la violencia contra las mujeres, se resuelven asistiendo a las clases de profilaxis que las sociólogas pagadas por el Estado nos ofrecen generosamente. Y para eso, ¿qué mejor que una mujer presidenta, no? Organizarnos para ir al Encuentro a desbaratar esta farsa, es una cita de honor.

Las únicas que se empoderan son las señoras presidentas.

¡Levantemos el movimiento de mujeres trabajadoras!

¡Iniciemos una campaña de lucha por el derecho al aborto y a la anticoncepción!

¡Fuera la Iglesia de la educación! ¡Educación sexual laica y científica en las escuelas!

¡Libertad a Romina Tejerina!