El fútbol será feminista y profesional

 

El fútbol será feminista y profesional


 macarena zanchez

Por Flori Coronel

El 18 de enero, Macarena Sánchez, ex jugadora de UAI Urquiza, demandó a su ex Club y a la Asociación de Fútbol Argentino por su condición de relación laboral. La AFA, principal responsable de no hacer cumplir lo propuesto por la FIFA, ‘’hacer crecer el espacio femenino del fútbol en igualdad de contratos y condiciones al fútbol masculino’’. Palabras que suenan lindas en el discurso pero que a la hora de llevarlas a la práctica no están dadas las condiciones. Por su parte, el Club UAI Urquiza no hizo más que hacer oídos sordos ante la demanda de la jugadora, dejando a Sánchez sin trabajo por al menos 6 meses hasta que se abra el nuevo mercado de pases para el Torneo 2019/2020 y pueda irse a un nuevo club.

 

Trabajadoras del deporte

Como bien expone Maca Sánchez en su demanda al club UAI Ufutbolrquiza, se utilizan diversos mecanismos para ocultar la relación laboral que se tiene con las jugadoras. Esto pasaba con los jugadores varones en la década del ‘30 del siglo XX en la Argentina… y las mujeres lo seguimos padeciendo. Sí, ¡80 años después!

 El año pasado, el plantel del seleccionado argentino femenino hizo público su reclamo ante la AFA con respecto a las condiciones en las que juegan y ejercen su profesión. Sin viáticos, pagándose su propia comida y transporte, sin contar con ropa adecuada, en condiciones precarias, sin siquiera tener la posibilidad de hacer uso del predio de Ezeiza (Exclusivo para los seleccionados argentinos) y hasta durmiendo en un micro para poder jugar.

Desde el principio de la profesionalización de los deportes las mujeres han sido discriminadas y vulneradas en su participación, tardando al menos 20 años más que los varones para entrar en las distintas competiciones.

Pero claro, el movimiento de mujeres viene con mucha fuerza y destapó una olla imposible de volver a tapar. Y es que gracias a la pelea por el derecho a decidir y contra la violencia y los femicidios, las mujeres decidimos alzar la voz y pelear en todos los ámbitos por los derechos que nos corresponden. Es a raíz de la denuncia de Thelma que las mujeres decimos “No nos callamos más” y sumando el reclamo contra el acoso laboral y la importancia de estar organizadas en todos los ámbitos.

 

La organización de las mujeres trabajadoras en conjunto

Macarena levantó su voz y encabezó la pelea por un fútbol femenino profesional, por una relación laboral seria, donde las mujeres puedan dedicarse al fútbol con salarios dignos y contratos profesionales, sin tener que tener otro trabajo en paralelo. A raíz de la denuncia de la jugadora Sánchez, se levantaron los planteles de la primera división, en exigencia por sus derechos a la AFA y clubes correspondientes. Este fin de semana se jugó la primera fecha del torneo división ‘’A’’ donde aparecieron carteles y banderas reclamando la profesionalización del fútbol femenino y contra las amenazas a la ex jugadora de la UAI Urquiza.  Y es que Maca viene recibiendo toda clase de insultos y amenazas en las redes sociales, llegando incluso a recibir amenazas de muerte. Desde Las Rojas expresamos nuestra total solidaridad con Maca y hacemos responsable al Estado y a la AFA por la seguridad de ella y de todas las jugadoras que se están levantando y protestando.

La desigualdad de los salarios y las condiciones de trabajo, la precarización, el acoso sexual y la persecución laboral es algo que las mujeres vivimos a diario en nuestros lugares de trabajo. Es de suma importancia que en el ámbito del deporte, donde la mujer históricamente nunca tuvo lugar, el movimiento de mujeres empiece a copar estos espacios que también nos pertenecen. ¿Cómo es posible que en la Comisión de Fútbol FEMENINO de la AFA nunca haya habido una mujer a cargo? La burocracia y los dirigentes son monstruos a los que hay que hacerle frente con esta ola exigiendo igualdad de condiciones laborales y salario, basta de precarización, NO a la persecución y amenazas por luchar por nuestros derechos.

 

‘’Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres’’. (R. Luxemburgo)