Educación Sexual Integral. Las pibas contra el medioevo

 

Educación Sexual Integral

 

Las pibas contra el medioevo

 

28sPor Tofi Mazú

Desde junio duerme en el Senado el proyecto de ESI, que pasó sobre tablas en Diputados y que cuenta con una serie de modificaciones progresivas. Lo más destacado es la eliminación del artículo 5 del proyecto vigente, por el cual hoy en día se supedita la aplicación de la misma a las creencias e intereses de las autoridades de cada institución y de cada distrito, ciudad o provincia. Esto es lo que ha impedido, centralmente, que de verdad los niños, niñas y adolescentes hayan recibido mínimamente este tipo de educación, que siempre ha quedado sujeta a la buena voluntad de docentes preocupadas y preocupados por la cuestión. Las reformas incluyen, también, que la materia tenga un espacio curricular propio como cualquier otra y que además de integral sea “laica, científica y con perspectiva de género”. Mientras las pibas y pibes se organizan por sus derechos, los autodenominados “pro – vida” frenan la educación sexual, en alianza con el gobierno.

 

De dónde venimos

La reforma del proyecto es un subproducto evidente del crecimiento del movimiento de mujeres y de la sensibilidad que han despertado sus reclamos en las nuevas generaciones. Ya cuando en CABA el macrismo quiso implementar la Escuela del Futuro, los colegios que se tomaron en rechazo a la misma incluyeron en sus consignas de lucha la educación sexual. La rebelión de las pibas por el derecho aborto, la cuarta ola feminista que recorre el mundo y el compromiso que tantas adolescentes han tenido por esta causa han puesto a la educación sexual en la agenda.

Las pibas les han enseñado a sus compañeras y compañeros, a sus docentes y a su entorno familiar la importancia que tiene para toda la comunidad educativa que se imparta esta materia. Las más jóvenes están hartas de ver a sus compañeras de banco embarazadas, de ser víctimas de acoso y abuso en los colegios, fiestas y viajes de egresados; hartas de la impunidad y la falta de estructuras que contengan sus problemas como mujeres o miembros del colectivo LGBT en el lugar donde pasan la mitad del día; hartas de sentir que el contenido de otras materias muchas veces también atenta contra sus libertades sexuales; hartas de ser castigadas por incumplir con absurdas normas del patriarcado, como cuando sancionaron a Bianca por no usar corpiño. Mujeres, pibas y pibes lesbianas y gays, trans y travestis, las y los estudiantes se han dado cuenta antes que los adultos de que la secundaria es un espacio donde se vuelve imperioso hablar de estos temas, de que la mitad del bullyng en verdad es violencia de género y de que con enseñar a ponerse un preservativo no alcanza.

La idea de “libertad” se ha gestado en las cabezas de las nuevas generaciones a una velocidad extraordinaria. Las ansias de sentirse seguras, cómodas y tranquilas para vivir sus relaciones sexoafectivas, para vivir sin trabas ni violencia la identidad que han construido e incluso ponerse la ropa y el maquillaje que les plazca. Una idea tan básica como “yo elijo cómo me visto y con quién me desvisto” parece haber calado profundo en el sentir de las y los adolescentes, que se hallan en un período de la vida plagado de definiciones. Ese sentir se ha politizado cada día más y las y los jóvenes ven en el gobierno reaccionario de Macri, en el Senado que ha rechazado el aborto legal y en la Iglesia Católica a sus enemigos indiscutidos. Han descubierto en estos últimos meses que muchas vejaciones de las que han sido víctimas a lo largo de sus vidas no eran azarosas, no eran sencillamente bullyng, no eran “naturales”, “normales”, “esperables”. Han descubierto que mucho de lo que sufren se llama patriarcado y que es el Estado capitalista y sus funcionarios quienes lo sostienen, para adoctrinarnos a todas y todos. Estas pibas y pibes, por ende, han descubierto la solución: reclamarle a ese Estado y a esos funcionarios que exista la educación sexual, porque son ellos los que tienen la estructura, la plata y el pode para hacerlo.

 

“Encontré la solución al problema del presupuesto. Se lo sacamos a los curas y se lo damos a

los maestros”

 

Esta reversión del famoso tema de cumbia se ha escuchado y leído en diversas pancartas en las innumerables marchas que han dado cuerpo a la rebelión educativa en todo el país. Tan sencilla, tan fácil y clara ha resultado la unidad del movimiento de mujeres con el estudiantado y la docencia que han ingresado a la pelea contra el gobierno, que parece imposible ir a defender la educación pública sin un pañuelo verde colgado de la mochila. Estas generaciones han aprendido a pelear, a llenar las calles y a defender sus derechos de la mano del movimiento de mujeres y se suman a combatir contra el plan de ajuste y miseria que proponen Cambiemos y el FMI. Si tomamos las universidades, también son incontables los casos en los que ha aparecido nuevamente la unidad obrero – estudiantil. Si Macri tiene una pesadilla recurrente, seguro es una joven con pañuelo verde, una maestra y un astillero sosteniendo los tres palos de una bandera roja frente a la Casa Rosada.

La educación sexual es parte de la lucha por el derecho al aborto, es parte de la lucha por la educación pública que Macri quiere enterrar, es parte de la lucha contra el ajuste y presupuesto de miseria del plan de “déficit 0”. La posibilidad de unir todas nuestras fuerzas contra las políticas de un gobierno hijo directo de la burguesía, el empresariado y los conservadores se encuentra a nuestros pies como hace mucho no sucedía.

 

La educación sexual que necesitamos

Es imperioso que pongamos sobre la mesa qué educación sexual necesitamos y cómo conseguirla. Por un lado, queda claro que las reformas propuestas son básicas e indispensables. Pero también es cierto que la juventud está ante la posibilidad de tomar en sus manos el contenido y la modalidad de la misma. De igual manera, se ve que la implementación de este derecho está sujeta a la pelea del movimiento de mujeres, en particular de las secundarias, de la manos de la docencia y del conjunto de las trabajadoras y trabajadores que batallan contra el plan del “déficit 0” del macrismo.

Con una charla dos veces al año no alcanza. Las y los estudiantes han demostrado que es indispensable contar con una materia específica que trate los más diversos temas. Desde la salud reproductiva, las identidades de género y la orientación sexual hasta la violencia machista, pasando por el aborto como derecho, la explotación sexual, la pornografía y la historia de las luchas de las mujeres y el colectivo LGBT. Una educación sexual que eduque en la libertad, que enseñe que los cuerpos de las mujeres, trans y travestis no se compran, no se violan, venden o matan. Que ayude a que cada individuo pueda construir su identidad, su sexualidad y sus relaciones humanas con libertad y sin violencia. Que permita combatir las relaciones tóxicas y violentas, el acoso y el abuso. Que no naturalice los roles de género y que sirva para que cada chica y chico se sienta seguro a la hora de descubrir su cuerpo y su sexualidad y a la hora de poner límites a los adultos que quieran invadirlos.

Por eso hablamos de una educación sexual feminista. Y por eso queremos que accedan a ella las niñas y  niños desde salita de tres y que esté presente con igual contenido en la escuela pública y en la privada. A la vez, debe capacitarse a las y los docentes que impartirían exclusivamente la materia, como así también instruir al conjunto de la planta docente, para que estas cuestiones se tengan en cuenta en el conjunto de las materias. Esta capacitación, sin lugar a dudas, ha de quedar en manos de un organismo integrado por referentes y agrupaciones del movimiento de mujeres y LGBT, que son quienes han batallado por esta ley y estos derechos desde siempre.   

 

Los reaccionarios contra la ESI

Los anti – derechos han iniciado una campaña feroz contra la educación sexual. Demonizando todo lo progresivo. Alarmados por el despertar de una generación que se les va de las manos en los colegios confesionales. Sacan afiches y flyers de internet con contenido aberrante, similar a los que usaban para afichar en contra del matrimonio igualitario. Equiparando la homosexualidad a la zoofilia, los afiches son rosas y celestes, para afirmar que “solo hay dos géneros”. También, para criminalizar el aborto y cuestionar que un niño o niña conozco su cuerpo y sus derechos. Se horrorizan porque la educación es en la escuela y no “en la casa”, porque es social y no privada. Se horrorizan porque saben que la docencia lucha y que muchas maestras y profesoras son jóvenes parte del movimiento de mujeres. Entonces chillan: “con mis hijos no”. Yerguen toda su argumentación en función de “lo que es natural”, como si la sexualidad no fuera una construcción social. Y como si fuera poco, hablan de la “dictadura de género” y la “ideología de género que nos quieren imponer”, cuando el Estado con todas sus instituciones oprime, persigue y violenta a las mujeres y al colectivo LGBT con una verdadera dictadura del patriarcado capitalista. La derecha recalcitrante que tomó en sus manos la campaña contra la ESI tiene mucho miedo de que la rebelión de las pibas se la lleve puesta. Aunque vienen de haber girado las tornas del Senado en su favor, saben que la mayoría social está de nuestra parte. Para rechazar el aborto legal, algunos salieron a decir que lo que hacía falta era educación sexual, pero ahora queda más claro que el agua, que lo que no quieren son derechos paras las mujeres. Que no están a favor de la vida, ni siquiera a en contra del aborto: están en contra de que las mujeres decidan.

 

“Chau, Macri, Chau”

Para conquistar una verdadera educación sexual se impone sostener la pelea que iniciamos por el aborto legal, sumada a la derrota del gobierno reaccionario de Macri, junto al estudiantado y las y los trabajadores. Para ganarla hay que combatir el plan de ajuste, porque necesitamos presupuesto para ponerla en pie, en vez de para pagar la deuda externa o los sueldazos de la curia. Pero también, porque hace falta una derrota política de Macri, como gobierno agente del empresariado y los conservadores, porque es enemigo de nuestros derechos y amigo y defensor de instituciones como la Iglesia Católica. Para ganar la educación sexual hay que decir “chau, Macri, chau”. El 28 de septiembre y el próximo Encuentro Nacional de Mujeres son las batallas que se avecinan.