Corresponsal desde Ushuaia

Anabella, desde Ushuaia, Tierra del Fuego

Leía La Hoja en la página de Las Rojas y era inevitable que se me pusiera la piel de gallina recordando lo que pasó en mi ciudad el 3 de Junio, cuando el país entero se unió en un solo grito, el de #NiUnaMenos. Recordaba el frío que hizo ese día en Ushuaia, la cantidad de nieve y de hielo que había, que las mujeres de mi entorno con las que hablaba -entre ellas mi madre- decíamos de no olvidarnos esa mañana de abrigarnos bien y de ponernos calzado adecuado porque a la tarde nos teníamos que juntar todas en la plaza y había que estar abrigadas. Recuerdo que me asomé a la ventana de mi oficina -a eso de las 16:50hs- y me emocioné al ver la cantidad de gente que iba caminando hacia la Plaza, algunos con carteles, otros con pecheras, con banderas, pero todos por con el mismo pedido en la boca, el de ¡basta de violencia!.

El acto duró más de una hora (en el sur e frío hace que la gente decida rápido irse a su casa), se escucharon testimonio de víctimas, interpretaciones musicales y teatrales, el himno; se vieron lágrimas, abrazos fraternales… unión. Mi pueblo se unió, y a mi me emocionó. Por primera vez la gente salía a la calle, y no era para festejar la victoria de un partido de fútbol ganado en el mundial (que también disfruté de salir a festejar), era por las chicas, por nuestras chicas, las que nos arrebataron sin pedir permiso ni perdón, las que nos dejaron un hueco en el corazón. Por primera vez se las homenajeó, porque también lo sentí así, un homenaje a su vida, la que en algunos casos duró poco pero fue tan brillante que hizo unir a un país.

Leía La Hoja y pensaba en todas las mujeres que, por un día, sintieron el abrazo de la sociedad, esa sociedad que a veces pareciera que nos da la espalda, que nos silencia, que hasta nos acusa. Leía que el 3 de junio se multiplicaron las denuncias al 144 y analizaba la cantidad de mujeres que sufren en silencio, ocultas por el miedo, y que al vernos a todos tan firmes y unidos se animaron a denunciar, ellas también dijeron ¡basta!, ellas más que nadie sienten el #NiUnaMenos.

Y por eso siento que quiero más marchas en mi pueblo, quiero más marchas en mi país. Pero no porque sigan habiendo casos que nos duelan al punto de necesitar gritarlo en las calles porque no soportamos más el dolor en silencio; quiero más marchas diciendo ¡basta!, basta de violencia de género, basta de violencia en la calle, basta de violencia laboral, basta de dejar que el Estado nos maneje como marionetas, librando a su antojo nuestras vidas, decidiendo cuándo y en manos de quien tiene que terminar. Quiero más marchas que unan a cada individuo de la ciudad, que por un rato nos sintamos amigos, familia. Quiero vernos luchar, por lo que es nuestro, por lo que nos corresponde, por lo que nos merecemos: seguridad, bienestar, libertad. Quiero más espacios como este para poderme expresar…