Con Kristina, el derecho a decidir cada vez más lejos

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Con Kristina, el derecho a decidir cada vez más lejos

 

El proyecto de ley por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito ya pasó su cumpleaños número uno en los cajones del congreso, mientras miles de mujeres pagan con su vida la clandestinidad del aborto.

Por más que la atención esté desviada en otros asuntos, y los medios ya no muestren tan seguido las desgracias de las mujeres que quieren interrumpir un embarazo no deseado, lo cierto es que las cifras no dejan de crecer y las mujeres siguen muriendo por la falta de acceso al aborto en condiciones de salud e higiene.

En la gestión K anterior, el ministro de Salud se proclamaba a favor y firmaba petitorios para después no mover un solo dedo por la despenalización. Ahora, con Cristina presidenta, en lo relativo a las políticas de salud pública para las mujeres se ha terminado el doble discurso: la actual ministra de Salud, Graciela Ocaña, ya declaró que “el aborto es un tema de política criminal”[1]. Este es el mensaje que nos quiere dar el gobierno cuando, con su Corte Suprema de Injusticia, ratifica la condena a 14 años de prisión para Romina Tejerina, mujer, pobre y víctima de violación. Lo que Las Rojas le decimos es que criminal es éste gobierno, que es responsable de más de 800 muertes de mujeres por año por la ilegalidad del aborto.

Esta es una de las principales razones por la que la legalización de aborto sigue siendo el problema central para las mujeres: es el feminicidio de las pobres y las trabajadoras. Hace ya 25 años que en nuestro país las complicaciones por aborto son la principal causa de muerte materna, y la tercera causa de muerte de las mujeres en general.

Veamos los números de cerca. Estudios recientes[2] revelan que en Argentina, siete mujeres por hora egresan de un hospital público luego de una internación por complicaciones por un aborto, conformando un promedio de 188 por día, que asciende a casi 70 mil hospitalizaciones por complicaciones por aborto al año, a pesar de que este cómputo no contiene a las que lo realizan de forma segura o sin complicaciones, a las que van a las guardias, y a las que mueren… Es que las mujeres, por desesperación y pobreza terminan usando lo único a lo que pueden acceder: métodos caseros que las exponen a terribles secuelas.

Como el aborto no sólo está prohibido sino también penado por el Código Penal, las mujeres no van al hospital por miedo a que las denuncien y las metan en cana, y están forzadas a quedarse desangrándose en sus casas.

Anualmente se producen en el país entre 460 mil y 600 mil interrupciones voluntarias de embarazo: casi un aborto por cada nacimiento registrado. Pero esto no termina ahí: cada ocho mujeres que se realizan un aborto, una termina con complicaciones que demandan atención hospitalaria.

Es necesario barrer con mitos muy difundidos: es mentira que la legalización traería más aborto. En los países donde el aborto es legal y el procedimiento se realiza de forma gratuita en centros hospitalarios, la tasa de abortos es muy baja. Por ejemplo en países escandinavos, es del orden del 13 por 1000[3]. Pero esto no es por arte de magia, sino porque están respaldadas por educación sexual y acceso a los anticonceptivos. En Londres el 75% de las mujeres de entre 15 y 44 años utiliza un método moderno de anticoncepción.

En Argentina, el gobierno de cristina no sólo les dice criminales a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo, sino que ni siquiera garantiza la distribución de anticonceptivos en los hospitales. Se lanzó el programa de salud sexual y procreación responsable que no es más que un anuncio vacío, ya que en los hospitales la ligadura de trompas no se practica: recordemos el caso de la adolescente cordobesa de 16 años que ya tuvo trillizos por segunda vez después que le negaron ligarse las trompas. No hay distribución masiva y gratuita de anticonceptivos y encima en las escuelas se le abrió la puerta a la iglesia para que lance un programa de “educación sexual basada en el amor y la familia”.

Vaya “siglo de las mujeres”… con su vecina chilena, que prohíbe en hospitales públicos la distribución de la píldora del día después y los dispositivos intrauterinos (DIU)[4]. Y encima organizan juntas, Cristina y la Bachelette, una invitación al Papa para fin de año… este mismo año en que miles de estudiantes y docentes universitarios en Italia, con sus escraches y movilizaciones le impidieron al Papa el acceso a la universidad por oscurantista.

No pueden quedar dudas, el problema no es formal: el proyecto de ley presentado este año en el parlamento por la “campaña verde”, va a correr la misma suerte que el del año anterior (dormir en los cajones del parlamento) si no hablamos claramente entre las compañeras que luchamos por el derecho al aborto: para conseguirlo es necesario arrancárselo a este gobierno impulsando la mas amplia movilización en las calles.

Las Rojas, junto a otras agrupaciones, venimos dando esta pelea: lo hicimos el año pasado impulsando la necesidad de un plan de lucha desde los talleres y la asamblea auto convocada por el derecho al aborto. ¡Y no vamos a dejar de plantearlo ahora por más Kristinas y Ocañas que se opongan! La “estrategia” divisionista y testimonial de la campaña verde, ¡ya fracasó!

Retomemos desde abajo, desde los talleres y la calle la construcción de una coordinación de mujeres en lucha capaz de llevar a los lugares de trabajo, de estudio, a los barrios y a las calles la pelea por nuestro derecho a decidir.

 

POR EL DERECHO AL ABORTO LIBRE, LEGAL, SEGURO Y GRATUITO

POR LA LIBERTAD INMEDIATA DE ROMINA TEJERINA

 

[1] Página 12, Buenos Aires, 26/12/07.

[2] Comisión Nacional de Programas de Investigación Sanitaria (Conapris), Egresos Hospitalarios de Establecimientos Oficiales por Diagnóstico de 2005.

[3] “Accessibility and viability of abortion in six european countries” The European Journal of Contraception and Reproductive Health Care, Londres, Marzo de 2005

[4] Página 12, 18/04/08.