Aportes sobre la objeción de conciencia y el Proy de los Mil días

📌 Ante el proyecto IVE de Alberto Fernández

Aportes sobre la objeción de conciencia y el “Proyecto de los Mil días”



Estamos terminando el 2020 y, después de muchas idas y venidas, pareciera que el gobierno de Alberto Fernández, presionado por un movimiento feminista que retornó a las calles con caravanas y pañuelazos, finalmente presentará a contrarreloj su propio proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. El cual va a ser tratado en las sesiones extraordinarias del Congreso.

El clima generado por el gobierno, y también por las feministas peronistas y Kirchneristas, a este respecto es el de que “ya está”. Solo faltaría el trámite. Pero ocurre que las votaciones no son simplemente un trámite. Eso aprendimos en el 2018, cuando hubo expositorxs en el Congreso, pañuelazos todos los martes, y la discusión en el parlamento implicó tires y aflojes de rosca, alianzas entre los partidos burgueses y todo tipo de maniobras. Maniobras que eran enfrentadas por una marea verde activa que, con su presencia en las calles, arrancó la media sanción. Es de esperar que, si un proyecto (el del ejecutivo) se utiliza para reemplazar otro proyecto (el de la Campaña) y su contenido no es expuesto públicamente, es porque alguna trampita tiene: algo que no contentaría a la marea verde.

Fernández y sus vocerxs hablan una y otra vez de “consenso” y de “no generar discordia”. Por un lado, resulta evidente que si el 50% de la población accede por fin a decidir sobre su propia capacidad de gestar y su propio cuerpo, se va a generar discordia. Discordia con la Iglesia, por ejemplo, que piensa que las mujeres existimos para ser madres. Entonces, ¿Cómo sería posible llegar a un consenso entre quienes pensamos que la maternidad debe ser deseada, elegida, planificada y quienes creen que tener hijxs es nuestro deber, sin importar nuestro deseo y nuestras posibilidades? Bueno… tratando un proyecto que no es el que el movimiento feminista discutió y militó, sino uno que ponga trabas para ejercer esa autonomía y esa libertad de decisión. Negociando trabas con los antiderechos, para incluir la objeción de conciencia, posibles comités de ética y votándolo de la mano de proyectos pro-vida, como lo es el tan mentado “Proyecto de los 1000 días”.

A continuación presentamos una serie de notas que tratan estos temas, con el objetivo de abrir el debate sobre qué significaría consensuar nuestra ley de aborto con los enemigos naturales del derecho a decidir, y llamando a organizarnos para que la Iglesia no se meta.

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