A pesar de Cristina, a las calles por el derecho al aborto

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A pesar de Cristina, a las calles por el derecho al aborto

 

valla abortolegalyaLa marea de voluntades a favor del matrimonio igualitario y en repudio a las intragables posiciones de la derecha no pensaba detenerse allí. Todo el mundo daba por sentado que ese era el puntapié inicial para seguir avanzando en los derechos de género, y el que seguía era el derecho al aborto. Hasta las iglesias derrotadas vaticinaron que así sería, y en ese sentido prepararon su siguiente campaña: “Perdimos una batalla, no perdamos la guerra”. A pesar de todo este viento a favor, la prohibición del aborto sigue intacta en la Argentina, el número de muertas por aborto clandestino sigue creciendo, y también el número de niñas y adolescentes embarazadas. ¿Cuál es la explicación de que en la era del matrimonio igualitario y el gobierno progresista, los derechos reproductivos de las mujeres argentinas sigan igual que en la era de Menem y el “día del niño por nacer”? Veamos cómo se posicionan los actores políticos que inciden en el tema. Cuando todavía sonaban los brindis por el matrimonio gay, el gobierno se encargó de tranquilizar a los curas y defraudar a quienes esperaban ver los derechos de la mujer impuestos desde arriba por el gobierno y el parlamento. Empezó desmintiendo la reglamentación del artículo 86 del Código Penal realizada por el Ministerio de Salud, que autorizaba los abortos realizados a mujeres discapacitadas o violadas sin que tuvieran que judicializarse. Siguió con la postergación del tratamiento del proyecto de aborto legal en el parlamento, en función de unas “audiencias” para “escuchar todas las posiciones”.

Y finalmente, en la apertura de las sesiones parlamentarias de este año, Cristina anunció el subsidio a las embarazadas con un clarísimo discurso antiabortista copiado del de la iglesia, “defensa de la vida” incluida, mintiendo además escandalosamente al decir que el alto índice de muerte materna que padecemos no se debe al aborto clandestino sino “a la falta de controles en el embarazo”. La publicidad televisiva tampoco deja lugar a dudas: el gobierno va a salvar a las mujeres, no respetando el derecho a elegir sobre su maternidad, sino poniendo a las madres bajo tutela del Estado.

 

El “aborto “nacional y popular”

No es un chiste nuestro: así llaman las promotoras de la Línea Aborto a la interrupción del embarazo por medio del misoprostol, un medicamento para la úlcera cuyo efecto abortivo figura en las contraindicaciones. El uso de este método sin supervisión médica es difundido en el mundo por organizaciones especializadas en el tema, pero aclaran que sólo lo recomiendan si estás en un país donde el aborto está prohibido y no podés pagar un aborto clínico, que debería ser la primera opción: antes que la aguja de tejer, usemos misoprostol, pero debemos intentar por todos los medios acceder a la atención médica. Comparemos con esto la exaltación que la Línea Aborto hace del misoprostol, no porque sea más efectivo como método en sí, sino porque independizaría a las mujeres respecto de la corporación médica: “Aborto fácil, seguro y en casa”. Esta fórmula tiene dos problemas. Primero, el aborto y todo lo que lo rodea nunca es fácil, con el método que sea, en primer lugar cuando es clandestino, pero un embarazo no deseado es algo difícil de encarar en cualquier circunstancia. Pero lo más importante son las derivaciones políticas de la última parte de la fórmula: “en casa”, que se opone claramente al reclamo histórico del movimiento de mujeres, “aborto legal en el hospital”: hagámoslo fácil y en casa en lugar de luchar para que el Estado reconozca un derecho, cosa siempre difícil. Atraso “ancestral”, información médica manipulada políticamente, abandono de la lucha por los derechos de las mujeres: esto es lo que nos ofrece este grupo de irresponsables que se han vendido al gobierno a dos pesos la docena.

 

Aborto legal en el hospital

En los años 60 y 70, un movimiento de mujeres de masas, que llegó a movilizar un millón de personas en Europa, y que era parte de un movimiento obrero, popular y juvenil igualmente extendido, logró la legalización del aborto en varios países europeos y algunos estados norteamericanos. A las feministas K y neoK, que dicen que Cristina está realizando “el programa de derechos de la mujer”, les preguntamos: ¿cuál es la maldita razón por la que las mujeres latinoamericanas tenemos que conformarnos con abortar “en el baño de un bar cercano al hospital por si tenés mucha hemorragia”, como recomiendan las publicistas del misoprostol? Y en cuanto al discurso del gobierno, que presenta una ayuda a las embarazadas como opuesta al derecho al aborto, hay una sola forma de llamarlo: pacto Cristina-Bergoglio. Pacto que durante los gobiernos K ya se ha llevado la vida de 5.200 mujeres, y continuará matando a cientos por año por aborto clandestino. La legalización del aborto y la puesta en práctica real de los derechos que hacen a la sexualidad de las mujeres, como acceso a la anticoncepción y educación sexual pública feminista, permitiría que las mujeres se apropien de lo primero que nos identifica como persona: el propio cuerpo. Y el otorgamiento de este derecho no se opone en absoluto a una política de ayuda económica a las madres: al contrario, la mayor autonomía de las mujeres garantizaría que el dinero del Estado termine efectivamente mejorando la calidad de vida de mujeres y niños, y no perpetuando situaciones familiares violentas y degradantes. A menos que opinemos, como opina el gobierno, que las mujeres se mueren porque son irresponsables y no se cuidan. Porque esta es la idea en que se basa el “derecho a la maternidad” K, idea copiada de la iglesia y contraria al programa de todos los movimientos de mujeres, que siempre han luchado para que las mujeres se independicen de la tutela de los hombres y del Estado. Las Rojas impulsamos la movilización en las calles y la organización de un plan de lucha nacional para conquistar la legalización del aborto, y volveremos a hacerlo en el próximo Encuentro Nacional de Mujeres. Pero además, de ninguna manera avalamos que este debate sea silenciado por el gobierno y sus aliados en la campaña electoral. Las Rojas seremos parte de las listas del Nuevo MAS, que lleva la consigna ¡Aborto legal ya! como la principal de su campaña en Capital Federal. Al revés del gobierno y sus aliados, que utilizan o esconden las necesidades populares según su conveniencia electoral, pondremos la campaña electoral al servicio de la lucha por los derechos de las mujeres, con actos, escraches y otras actividades por el derecho al aborto y por la construcción de un movimiento de mujeres independiente del gobierno y aliado al movimiento obrero y popular.

¡Cada día del año electoral, un grito por el aborto legal!